Camina por los tranquilos caminos de Hautvillers donde descansa Dom Pérignon, degusta champanes Grand Cru en una finca familiar de la Côte des Blancs y prueba licores locales raros con vistas a los viñedos bañados por el sol cerca de Épernay. Con una guía apasionada que lidera tu pequeño grupo, disfrutarás de historias, sabores y esos momentos únicos que no se pueden planear pero siempre se recuerdan.
Es una excursión de medio día que sale desde Épernay.
Sí, incluye catas de tres champanes Grand Cru y licores regionales.
El tour incluye recogida en vehículo premium con aire acondicionado desde puntos céntricos de Épernay.
Visitarás Hautvillers (la “Cuna del Champagne”), Cramant, Avize, Oger y recorrerás lugares clave de la Côte des Blancs cerca de Épernay.
Sí, hay una visita guiada a la iglesia en Hautvillers donde está enterrado Dom Pérignon.
Los grupos son de 2 a 8 personas para una experiencia más íntima.
El Ratafia Champenois es un licor dulce local que casi no se exporta fuera de Champagne; lo probarás junto a otros aperitivos regionales.
Sí, es apto para todos los niveles con poca caminata requerida.
Tu día incluye recogida en vehículo premium con aire acondicionado desde puntos céntricos de Épernay, guía local apasionada durante todo el recorrido, visitas privadas a pueblos históricos como Hautvillers y Oger con tres catas de champán Grand Cru en una bodega familiar independiente, además de degustaciones de licores tradicionales de la región como el Ratafia — todo compartido en un grupo pequeño antes de regresar juntos a la ciudad.
Lo primero que me llamó la atención fue el crujir de la grava bajo nuestros pies en Hautvillers — todo estaba más tranquilo de lo que esperaba, solo se oían pájaros y el suave zumbido de alguien podando las vides cerca. Nuestra guía, Lucie, nos llamó junto a la antigua iglesia donde está enterrado Dom Pérignon. Contó su historia con un orgullo local que me sacó una sonrisa — al parecer, él no inventó el champán, pero sí ayudó a convertirlo en lo que es hoy. Intenté pronunciar “Hautvillers” bien y Lucie se rió, así que… sigo practicando mi francés.
Hicimos una parada en un mirador sobre el valle del Marne. La luz esa mañana tenía un tono plateado y se veían filas y filas de viñas que bajaban hacia Épernay. En el aire flotaba un leve aroma a levadura — no desagradable, más bien como pan recién hecho mezclado con tierra húmeda. Lucie nos habló de las uvas Pinot Noir y de cómo cambia el trabajo en el viñedo según la estación (nunca imaginé la paciencia que hay detrás de cada botella). La verdad es que cuesta no quedarse ahí parado mirando un buen rato.
Conducir hacia el sur por la Côte des Blancs fue como pasar páginas de un libro de historia — Cramant, Avize, Oger — todos nombres que solo había visto en etiquetas antes. Paramos en una casa de champán familiar que existe desde 1864. La bodega estaba fresca y olía un poco a tiza. Probar tres champanes Grand Cru uno tras otro fue… bueno, nunca olvidaré la frescura del Blanc de Blancs. También nos dejaron probar Ratafia (dulce, con un toque a nuez), además de otros dos licores locales que no conocía — Fine de la Marne y Marc de Champagne. El Ratafia es todo un tesoro aquí, casi no sale de la región; curioso cómo algunas cosas se mantienen en secreto.
De regreso por Épernay, paseamos por la Avenue de Champagne — Lucie señaló esas mansiones antiguas que esconden millones de botellas bajo tierra. La llamó “la avenida más cara del mundo” y me reí hasta que pensé en la cantidad de burbujas que hay ahí abajo. En fin, si te gusta el vino o simplemente quieres desconectar y vivir otro ritmo por unas horas… esta excursión de medio día desde Épernay vale mucho la pena. A veces todavía me quedo pensando en esa vista sobre el valle.

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