Manos a la obra en una cocina auténtica de Milán, aprende técnicas clásicas de pizza con una experta local y disfruta risas mientras amasan y brindan con vino italiano. Prueba tu pizza recién salida del horno — hay algo especial en comer lo que has creado. Es una experiencia relajada, divertida y que te dan ganas de repetir en casa.
Lo primero que pasó fue que se me cayó un poco de harina en el zapato — no fue el mejor comienzo para mi clase de pizza en Milán. Nuestro anfitrión solo sonrió y me dio un delantal, diciendo: “Ahora sí estás listo.” La cocina olía a masa caliente y albahaca fresca. Éramos cinco alrededor de la mesa y, la verdad, parecía más una cocina familiar que una clase formal. Nuestra guía (insistió en que la llamáramos Francesca) empezó a contarnos cómo cada región de Italia tiene su estilo de pizza — hasta imitó con las manos la diferencia entre la masa romana y la napolitana. Nos hizo reír a todos.
Amasar la masa fue más difícil de lo que pensaba — mis brazos se cansaron rápido. Francesca me mostró cómo presionar con el talón de la mano (“así, ¿ves?”), y luego me dejó intentarlo otra vez. Los tomates para la salsa estaban tan frescos que casi olían a dulce. En un momento, alguien preguntó si en Italia se pone piña en la pizza; Francesca levantó una ceja y dijo: “¿En Milán? Solo si quieres hacer enemigos.” Nos reímos un montón con eso.
Cuando llegó el momento de meter nuestras pizzas al horno, estaba un poco nervioso de que la mía saliera quemada o torcida. Pero quedó… ¿bastante bien? Sentados juntos con una copa de vino italiano (o refresco para los que quisieron), comimos nuestras creaciones mientras compartíamos historias sobre la comida en casa. Todavía recuerdo esa primera mordida — bordes crujientes, centro suave, el punto justo de tostado. Quizá fue suerte de principiante o tal vez hacerla tú mismo la hace saber mejor.
No especifican la duración exacta, pero incluye tiempo para preparar la masa, hornear y disfrutar juntos la comida.
Sí, después de cocinar te sientas a comer tu pizza como almuerzo o cena con vino o refrescos.
Sí, incluye agua embotellada y vino italiano o refrescos.
No hace falta experiencia; la anfitriona te guía paso a paso desde la masa hasta el horno.
Sí, todo el material necesario está incluido, no tienes que llevar nada.
Los bebés deben ir en brazos de un adulto; consulta directamente para saber si es apto para niños mayores.
No dan la dirección exacta, pero está en Milán con fácil acceso en transporte público.
Sí, la anfitriona explica las diferencias entre estilos regionales como parte de la experiencia.
Tu día incluye todos los ingredientes y utensilios para hacer tu pizza en Milán, guantes desechables para mayor comodidad, agua embotellada durante toda la sesión, una copa de vino italiano o refresco con la comida (almuerzo o cena), además de muchas historias y consejos locales de tu anfitrión para que salgas satisfecho.


Pago seguro en viator.com
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?