En Puerto Viejo, ensúciate las manos transformando granos de cacao caribeño en tu propia barra de chocolate. Prueba fruta fresca (si está en temporada), tuesta y muele granos, bebe un té tradicional de cacao y ríe con los locales mientras aprendes cada paso, del árbol al envoltorio. No es solo dulce, es auténtico.
Ya estábamos metidos hasta el codo entre granos de cacao tostados cuando me di cuenta de que nunca había visto una mazorca de cacao de cerca. Nuestra guía, Ana, sonrió y la partió en dos: por dentro no parecía chocolate, era pálida y pegajosa, con un dulzor suave. Nos dio pedazos para probar (al principio dudé, pero en realidad tenía un sabor floral y ácido). El aire olía a tierra cálida y frutos secos tostados, por el último lote que se estaba horneando en la esquina. Siempre pensé que el chocolate empezaba siendo... bueno, chocolate. No esta fruta fantasmal.
Ana no dejó que perdiéramos el ritmo: nos hizo romper las cáscaras, separar las nibs (más desordenado de lo que suena) y moler todo a mano con unos molinos antiguos que me dejaron los brazos cansados en dos minutos. Hubo un momento en que todos nos quedamos en silencio porque el sonido del molido era fuerte y rítmico, casi meditativo. Alguien preguntó sobre usos medicinales del cacao y Ana preparó un té oscuro, casi ahumado, que no se parecía en nada al chocolate caliente que había probado antes. Dijo que los locales lo toman para energizarse o aliviar dolores de cabeza; a mí me gustó cómo cortaba la dulzura del ambiente.
Probablemente terminé con más chocolate en la camisa que en los moldes, pero a nadie le importó: Ana se rió y me enseñó a templar el chocolate derretido para que al enfriar crujiera. Al final envolvimos nuestras barras en papel (la mía quedó un poco irregular, pero olía increíble). Salir al aire húmedo de Puerto Viejo con mi barra casera fue una sensación extraña pero muy satisfactoria — no paro de pensar en todo el trabajo que hay detrás de algo que antes simplemente compraba sin pensarlo.
El taller dura aproximadamente 2 horas de principio a fin.
Sí, si está en temporada puedes probar la fruta fresca, además de granos fermentados y tostados.
Es completamente práctica: harás cada paso tú mismo, desde el grano hasta la barra terminada.
El taller se lleva a cabo en una chocolatería bean-to-bar activa en Puerto Viejo.
Harás tu propia barra de chocolate, que podrás envolver y llevarte a casa.
Probarás un té tradicional medicinal de cacao durante la sesión; también hay agua disponible.
Obtienes un 10% de descuento en todas las compras de comida el mismo día del taller.
Los bebés pueden participar pero deben estar en el regazo de un adulto durante la sesión.
Tu experiencia incluye probar fruta fresca de cacao cuando esté disponible, degustar granos fermentados y tostados y chocolate terminado, hacer tu propia barra desde cero con todo el material incluido, disfrutar un té tradicional medicinal de cacao y agua durante la sesión, y un 10% de descuento en comida ese mismo día, para que salgas con tu creación casera en mano.


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