Prueba vinos orgánicos tintos y blancos en tres viñedos del Valle de Casablanca, pasea entre las parras con un guía local y termina el día disfrutando un almuerzo en Casa del Bosque. Prepárate para momentos inesperados—como queso con chocolate o anécdotas de los productores—y para disfrutar el paisaje antes de regresar.
Lo primero que noté al bajar del auto en el Valle de Casablanca fue ese aroma fresco, casi verde, como hierbas silvestres y tierra mojada después de la lluvia de la noche anterior. Nuestra guía, Carla, nos llamó con una sonrisa (ya había arrancado una ramita de algo del camino para mostrarnos). Empezamos en el viñedo Emiliana, donde todo se sentía tranquilo y sin prisas. Hubo un momento en que sostuve una copa de su vino blanco—fresco, con un toque cítrico—y llegó la tabla de quesos con un trozo de chocolate. No esperaba esa combinación, pero Carla dijo que así lo hacen los locales. Y tenía razón. El chocolate encajaba perfecto.
Luego manejamos unos quince minutos hasta William Cole. El camino cruzaba campos que parecían un patchwork—unas vides aún enredadas del invierno, otras ya con hojas nuevas. En William Cole, nuestro anfitrión (¿Miguel? ¿Mario? Soy pésimo con los nombres) nos llevó por las filas y contó historias de cosechas que salieron bien o mal. Nos dejó tocar la piel de las uvas—más rugosa de lo que imaginaba—y nos sirvió un tinto con un sabor casi ahumado. Había un perro viejo durmiendo bajo uno de los toneles; nadie parecía molesto con su presencia.
Al llegar la hora del almuerzo, teníamos hambre para pedir casi todo en Casa del Bosque (ojo, el almuerzo no está incluido en el precio del tour). El restaurante daba a más viñedos y las mesas afuera estaban llenas de familias chilenas celebrando algo—muchas risas, copas chocando, niños corriendo. Intenté pronunciar “cazuela” bien; Carla se rió y me corrigió con cariño. Sentado ahí, con el sol en los brazos y la copa en la mano, todavía recuerdo esa vista cada vez que abro una botella en casa.
El tour visita tres viñedos en Valle de Casablanca para degustar vinos.
El almuerzo en Casa del Bosque no está incluido; se paga directamente en el restaurante.
Las catas se hacen en dos viñedos; el almuerzo es en el tercero, donde puede que no haya cata incluida.
Sí, incluye traslado privado ida y vuelta para tu comodidad.
Los niños pueden ir acompañados por un adulto, pero deben tener 18 años o más para participar en las catas.
El valle queda a aproximadamente una hora en auto desde Santiago, según el tráfico.
Tu día incluye agua embotellada para el traslado, transporte privado ida y vuelta desde tu hotel o punto de encuentro en Santiago, visitas guiadas y catas en dos viñedos reconocidos del Valle de Casablanca—con vinos tintos y blancos más maridajes de quesos y chocolate—y tiempo libre para almorzar (no incluido) en el restaurante del viñedo Casa del Bosque.


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