Recorrerás las coloridas calles de Jalatlaco con un guía local, conocerás a artistas en sus estudios, probarás a hacer tu propio grabado y luego degustarás tres bebidas diferentes de cacao en una acogedora chocolatería del Centro. Risas, dedos manchados de pintura y recuerdos que te acompañarán mucho después.
“No toques la tinta todavía — muerde,” bromeó nuestra anfitriona del taller de grabado, sonriendo mientras dejaba un bloque de madera y se limpiaba las manos con el delantal. Apenas había recuperado el aliento tras el paseo por los murales de Jalatlaco, con los colores dando vueltas en mi cabeza, cuando entramos a su pequeño estudio. Afuera, la calle despertaba con sonidos suaves de la mañana: perros ladrando, alguien barriendo, ese aroma tenue a tortillas calentándose. Nuestro guía, Diego, parecía conocer a todos los artistas por su nombre (y sus chismes), saludando a quienes pintaban puertas o charlaban a la sombra.
No esperaba sentirme tan bienvenido recorriendo los rincones artísticos de Oaxaca. Los murales no son solo paredes pintadas; son historias superpuestas sobre piedra vieja y yeso agrietado. Diego nos detuvo frente a una pared azul con una máscara de jaguar — “Este es para los niños que juegan fútbol aquí de noche,” dijo. Traté de imaginar crecer con esas figuras salvajes vigilando cada carrera. Entramos a dos estudios: uno olía a aguarrás y café, el otro estaba lleno de grabados a medio terminar y risas fuertes. Me costó manejar la herramienta para tallar en mi turno, pero nadie se molestó — alguien me pasó un dulce de tamarindo y me animó a seguir.
La última parada fue una chocolatería pequeña escondida tras las aceras bulliciosas del Centro. Salieron tres tazas: un espeso chocolate de agua (con un sabor muy terroso), luego uno con canela que me hizo detenerme a mitad de sorbo, y por último una bebida fría de cacao con un toque casi ahumado. No sé cuál me gustó más — tal vez el segundo, o simplemente quedarme ahí escuchando a todos compartir sus favoritos del mural. La luz empezaba a bajar, pero nadie tenía prisa por irse aún.
No hay un tiempo exacto, pero incluye caminatas por Jalatlaco y Centro con paradas en estudios y una cata de cacao.
Sí, se permiten cochecitos para bebés y animales de servicio; además, hay transporte público cerca.
Sí, harás un grabado en relieve con una prensa manual en el estudio de un artista.
Degustarás tres bebidas diferentes a base de cacao en una chocolatería del Centro.
Sí, parte de tu pago apoya talleres de arte para reclusos a través del proyecto “Gráfica Siqueiros”.
Sí, visitarás varios estudios y galerías donde podrás charlar directamente con artistas oaxaqueños.
Tu día incluye paseos guiados por los barrios de Jalatlaco y Centro en Oaxaca, visitas a estudios donde crearás tu propio grabado en una prensa manual (y te lo llevarás), además de probar tres bebidas diferentes de cacao en una chocolatería local antes de volver a las vibrantes calles de la ciudad.


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