Recorre el Centro Histórico de Quito con un guía local, prueba frutas en el Mercado Central y descubre leyendas en la Plaza de la Independencia. Entra a iglesias cubiertas de oro y termina el día preparando helado ecuatoriano en la calle La Ronda. Risas, sabores nuevos y historias para contar te esperan.
Lo primero que me llamó la atención fue el aroma: especias y frutas maduras mezcladas mientras nos abríamos paso en el Mercado Central de Quito. Nuestra guía, Ana, nos llamó hacia un puesto donde una mujer molía algo verde (no logré recordar el nombre). Nos ofreció vasitos de un jugo con un sabor que nunca había probado: a la vez ácido y dulce. Un señor mayor bromeaba con Ana sobre qué fruta trae suerte en el amor; ella dijo que solo era una excusa para comprar más maracuyá. Me reí, pero la verdad es que todavía me pregunto si será cierto.
Salimos a la luz del sol rumbo a la Plaza de la Independencia—piedra bajo los pies y gente por todos lados, vendiendo periódicos o simplemente sentados en los bancos. Ana señaló la Catedral Metropolitana y nos contó sobre túneles secretos debajo (casi esperaba que nos mostrara una puerta oculta). El Palacio de Gobierno parecía serio, pero afuera unos niños corrían tras las palomas. Era raro pensar en las revoluciones que ocurrieron ahí cuando ahora solo se escucha el ruido de la ciudad y se ven muros antiguos.
La Iglesia de la Compañía de Jesús es… bueno, oro puro. De verdad, mucho oro. Intenté tomar una foto pero nunca queda bien—demasiado brillo, demasiados detalles tallados en cada rincón. Ana nos explicó cuánto tiempo les tomó a los artistas locales terminar todo ese trabajo (décadas), y recuerdo que mientras hablaba, pasé mis dedos por una de las columnas de piedra fresca. Podríamos haber subido a las torres de la Iglesia de San Francisco para ver la ciudad, pero la verdad, mis piernas ya protestaban por tanto empedrado.
La Ronda fue nuestra última parada—la música venía de algún lugar arriba, una pareja discutía suavemente por unas empanadas en una ventana. Hicimos helado de paila (ese helado que se bate en un gran recipiente de metal) con fruta de naranjilla. El mío quedó algo ácido, pero todos los demás parecían contentos con el suyo. Alguien dijo que tienes que probar tres sabores antes de encontrar tu favorito—supongo que eso significa que volveré algún día.
Sí, niños desde 6 años pueden participar si van acompañados por un adulto.
Solo ropa y calzado cómodos; es buena idea llevar un suéter o chaqueta ligera porque el clima en Quito cambia rápido.
Sí, la entrada a las principales iglesias, incluida La Compañía de Jesús, está incluida.
Los grupos son pequeños, con un máximo de 12 personas.
No incluye almuerzo completo, solo la experiencia de hacer helado con ingredientes locales.
Tu día incluye paseos guiados por los mercados y plazas del Centro Histórico de Quito, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, entrada a lugares coloniales como la iglesia de La Compañía de Jesús con su interior dorado, elaboración de helado ecuatoriano con frutas nativas en la calle La Ronda, y relatos de tu guía local, todo en un ambiente relajado y en grupos pequeños.


Pago seguro en viator.com
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?