Vive el lado salvaje de Manuel Antonio con un inicio temprano y grupo pequeño—avistando monos en las copas, viendo perezosos dormir, y luego refrescándote en playas de arena blanca. Tu guía te ayudará a descubrir detalles que solo un experto nota, y tendrás tiempo para nadar o simplemente escuchar la selva respirar.
Salimos del minibús justo después del amanecer, aún frotándonos los ojos, y ya se sentía ese olor intenso a verde húmedo, como hojas mojadas y algo dulce que no lograba identificar. Nuestro guía, Andrés, me pasó unos binoculares (más sofisticados de lo que esperaba) y sonrió: “Veamos quién se despierta primero, ¿tú o los monos?” En cinco minutos ya conocía el nombre de todos. Cuando abrieron las puertas del parque, parecía que habíamos entrado a otro mundo—más ruidoso, más salvaje. Por encima, los monos aulladores lanzaban ese sonido gutural que es mitad risa, mitad advertencia.
Me distraía con destellos de color—flores escarlata, un tucán posado como si estuviera modelando para nosotros. Andrés se detenía en medio de la frase si veía algo moverse; una vez señaló un perezoso tan alto que yo ni lo habría notado (pensé que era solo un bulto de musgo). Sacó su telescopio para que pudiéramos ver su carita—una sonrisa pequeña, parpadeo lento. Hubo un momento en que todos nos quedamos en silencio, solo se oía el mar lejano y el zumbido fuerte de las cigarras, que me hacía vibrar los oídos. Fue un placer simplemente quedarnos ahí sin hablar.
El sendero finalmente nos llevó a la playa de Manuel Antonio—arena blanca que ya estaba caliente bajo los pies antes del mediodía. Algunos se lanzaron directo al agua turquesa; yo me senté en un tronco a tratar de decidir si la brisa salada olía más a mar o a selva. Andrés nos tomó fotos (tiene un truco con los ángulos que te hace ver como de revista), pero sobre todo nos dejó explorar y nadar a nuestro ritmo. Intenté decir “perezoso” en español—Li se rió cuando lo pronuncié mal. Todavía recuerdo esa luz dorada entre las hojas cuando nos fuimos, enredada en verde.
El tour incluye transporte privado con recogida en tu alojamiento.
Sí, el precio del tour cubre la entrada al parque.
La caminata guiada aumenta tus chances de ver fauna local como monos, perezosos, tucanes y reptiles.
No incluye almuerzo, pero tendrás tiempo libre para comer o relajarte después de la caminata.
Sí, los niños son bienvenidos, solo necesitamos sus nombres y edades para las entradas al parque.
El tour es accesible; avisa a tu guía con anticipación para coordinar todo.
Tu guía naturalista habla inglés y te ayudará a encontrar animales durante todo el día.
Lleva tu número de pasaporte para las entradas y traje de baño si quieres disfrutar de la playa después de la caminata.
Tu día incluye transporte privado desde tu hotel, entradas al Parque Manuel Antonio (sin filas), uso de ópticas Swarovski de alta calidad para avistar fauna con tu guía naturalista que también tomará fotos, y todas las fotos que te tomen durante la actividad te las enviarán luego.


Pago seguro en viator.com
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?