Únete a una caminata guiada por los senderos del bosque lluvioso de Manuel Antonio con tu entrada incluida. Observa monos, perezosos, aves y más con el telescopio de tu guía, y termina en la famosa playa del parque para relajarte cuanto quieras. Risas, encuentros con animales que no verías solo y pura vida garantizada.
Había escuchado maravillas sobre Manuel Antonio, pero la verdad es que no esperaba sentirme como un niño con los ojos bien abiertos otra vez. Nos encontramos con nuestro guía, José, justo afuera de la entrada, donde nos saludó con una sonrisa fácil y un “Pura vida” rápido. Él se encargó de las entradas (un alivio, porque la fila ya parecía que me iba a robar la mañana) y nos adentramos bajo el espeso dosel verde. El aire olía dulce y a tierra, difícil de describir, pero se quedaba pegado a mi camiseta. José paraba cada pocos minutos para mostrar cosas que yo habría pasado por alto: pequeños murciélagos acurrucados bajo hojas, un perezoso que parecía estar soñando. El teléfono de alguien sonó cerca y pensé lo raro que sonaba eso en medio de la naturaleza.
¿Lo mejor? José tenía un telescopio, lo llamaba su “ojo mágico”, y lo colocaba para que pudiéramos ver de cerca las plumas de un tucán. La foto que saqué a través del lente salió borrosa, pero aún así la presumo. En un momento, un grupo de monos capuchinos atravesó las ramas arriba de nosotros; uno dejó caer algo (¿fruta? ¿semilla?) justo a mis pies y todos nos reímos. Hacía humedad, no lo voy a negar, pero se te olvida cuando estás estirando el cuello buscando otro destello de color o movimiento. La caminata duró unas dos horas, pero no se sintió apresurada; José nos dejaba quedarnos más tiempo si alguien quería mirar mejor o intentar pronunciar algún nombre de ave en español (yo fallé con casi todos).
Al final salimos en la playa de Manuel Antonio dentro del parque. Me quedé parado un momento porque, wow, la arena se sentía casi como polvo entre los dedos y unas iguanas tomaban el sol como si fueran las dueñas del lugar. Algunos se animaron a nadar; yo me senté a la sombra viendo las olas y escuchando a los niños correr cerca. Puedes quedarte todo el tiempo que quieras después del tour; yo terminé perdiendo la noción del tiempo, y eso dice mucho de lo bien que se siente simplemente estar ahí.
Sí, la entrada está incluida al reservar.
La parte guiada dura unas dos horas antes de llegar a la playa.
Sí, puedes relajarte en la playa todo el tiempo que quieras tras la caminata.
Tu guía es un naturalista certificado con amplio conocimiento de la fauna local.
Sí, los bebés pueden ir en cochecito y los niños son bienvenidos.
Sí, los animales de servicio están permitidos dentro del parque.
Podrás ver monos, perezosos, murciélagos, aves tropicales, reptiles e insectos.
No, el encuentro es directamente afuera de la entrada del parque.
Tu día incluye seguros completos para tu tranquilidad, uso del telescopio del guía para ver de cerca a los animales (y tomar fotos), un souvenir y acceso a un álbum online con fotos de la fauna de Manuel Antonio. También está incluida la entrada al parque nacional, todo en una caminata de dos horas con un naturalista certificado antes de tu tiempo libre en la playa.
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