Recorrerás las antiguas ruinas de Tulum antes que lleguen las multitudes, nadarás en tres frescos cenotes escondidos en la sombra de la selva, podrás probar la tirolesa y la canoa si quieres, y terminarás con un almuerzo maya tradicional bajo las palmeras. Prepárate para pies arenosos, risas con la guía y recuerdos de agua turquesa que quedarán mucho después de secarte.
Empezamos antes de que el sol pegara fuerte—la verdad, aún estaba medio dormido cuando Carla, nuestra guía, nos recogió en el hotel de Tulum. Las calles estaban tranquilas, solo se escuchaba a un señor vendiendo tamales desde su carrito en bici (casi me bajo por uno). Al llegar a las ruinas de Tulum, el aire olía a mar Caribe y una brisa suave bajaba de los acantilados. Carla nos contó cómo los mayas construyeron esos muros para protegerse de invasores—y de los mosquitos, bromeó. No había casi nadie; parecía que habíamos descubierto un lugar secreto antes que todos despertaran.
No esperaba sentirme tan pequeño junto a esas piedras antiguas con el mar extendiéndose abajo. Mis sandalias se llenaron de arena mientras caminábamos por los senderos—Carla señaló una iguana tomando el sol en una pared, sin inmutarse por nuestra presencia. Después manejamos unos veinte minutos hacia una selva verde que parecía no tener fin. Se oían pájaros por todos lados y algo que sonaba a monos, aunque nunca los vi. Primer cenote: agua fría que me despertó de golpe (para bien), con sombras azules y rayos de sol filtrándose entre raíces. Probé la tirolesa por primera vez—mi aterrizaje fue torpe, pero a nadie le importó.
El almuerzo llegó tras nadar y remar en canoa por una laguna. La comida era sencilla pero auténtica: tortillas hechas a mano, pollo envuelto en hoja de plátano—Carla lo llamó “pollo pibil”—y una salsa ahumada que casi me hizo llorar (de emoción). Comimos bajo una palapa mientras alguien ponía música en su teléfono cerca; todavía recuerdo ese sabor cuando huelo elote asado. En el camino de regreso, todos estábamos callados o dormitando, excepto Carla que tarareaba una canción vieja en la radio. No fue nada pretencioso ni armado—se sentía como compartir algo que los locales realmente disfrutan.
Es una excursión de medio día que incluye transporte desde tu hotel en Tulum.
Sí, el tour incluye recogida y regreso a hoteles en Tulum—revisa tu correo de confirmación para el horario exacto.
Lleva traje de baño, toalla, bloqueador solar biodegradable y sandalias o zapatos para agua.
Incluye un almuerzo tradicional maya después de nadar y explorar.
Sí, el equipo de snorkel está incluido para usar en los cenotes.
Se necesita condición física moderada; incluye caminar por senderos irregulares y nadar.
Sí—los grupos son pequeños (2-6 personas), los vehículos se desinfectan y es obligatorio usar mascarilla durante el transporte.
No se recomienda para embarazadas debido a las actividades físicas que implica.
Tu día incluye transporte privado con recogida y regreso en hoteles de Tulum, agua embotellada y snacks durante el camino, todas las entradas a ruinas y cenotes, uso de equipo de snorkel, y termina con un almuerzo tradicional maya antes de regresar juntos por la selva.


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