Pedalea por la fresca bahía de Cartagena con un guía local, explora el vibrante arte callejero de Getsemaní y disfruta la auténtica comida del mercado Bazurto, al estilo Anthony Bourdain. Ríe en el almuerzo, siente la brisa salada y descubre la vida diaria que muchos turistas no ven.
Lo primero que sentí fue la sal en el aire, como si pudieras saborear el mar solo con respirar. Las bicicletas crujían sobre las piedras desiguales mientras salíamos de la Isla de Manga, y pensé: “¿En serio estoy haciendo esto?” Luis, nuestro guía, nos sonrió como si ya supiera la respuesta. Señaló los botes que se mecían en la bahía, con gente saludando desde sus cubiertas, y nos detuvimos para una foto. No soy muy fan de las fotos, pero la luz estaba extrañamente perfecta, dorada y nítida a la vez. Un perro ladró desde un balcón. Cartagena se sentía despierta de una forma que no esperaba tan temprano.
Después llegamos a Getsemaní, un estallido de color por todos lados, con murales que parecían pintados ayer (y quizá lo estaban). Luis nos contó historias de los artistas que viven ahí; incluso saludó a uno que nos vio pasar. Hicimos una pausa para tomar panela con limón, fría y dulce, y vimos a un señor mayor jugar dominó bajo un toldo. La palabra clave aquí es tour en bici Cartagena (tengo que mencionarla), pero en realidad se sentía como recorrer los recuerdos de otra persona. Mis piernas ya empezaban a quejarse, pero a nadie le importaba.
Había oído hablar del mercado Bazurto por Anthony Bourdain, pero nada te prepara para el ruido: vendedores gritando, cuchillos picando, pescado friéndose. El lugar de Cecilia estaba escondido detrás de un puesto de frutas; se rió cuando intenté pedir en español (seguro destrocé el “arroz de camarones”). El almuerzo fue un caos delicioso: pescado con arroz de coco y algo picante que me hizo llorar. Luis nos enseñó a comerlo bien, con las manos si quieres, y nos contó que Bourdain se sentó en esta misma mesa una vez. Cada vez que huelo plátano frito, me acuerdo de esa comida.
De regreso pasamos por el Castillo de San Felipe de Barajas, imponente sobre todo, recordándonos las mil historias que guarda esta ciudad. El camino de vuelta fue más tranquilo; todos parecían llenos o perdidos en sus pensamientos. Cartagena no es una ciudad pulida, pero tal vez por eso se queda contigo.
No, no incluye recogida en hotel; el punto de encuentro es en la Isla de Manga.
Probarás un almuerzo de degustación con pollo, cerdo, res, pescado, mariscos y verduras, platos típicos de Cartagena difíciles de encontrar fuera del mercado Bazurto.
No se especifica la duración exacta, pero espera varias horas con paradas para fotos, bebidas y almuerzo.
Sí, es apto para todos los niveles de condición física e incluye asientos especiales para bebés si es necesario.
No, todo el equipo, incluidas las bicicletas, está incluido en el tour.
Verás el castillo de cerca y conocerás su historia, pero la entrada no está incluida en el itinerario.
El almuerzo de degustación incluye verduras y otras opciones; consulta con tu guía sobre necesidades dietéticas al inicio.
Tu día incluye bicicleta, botellas de agua y refrescos (o cerveza o panela), paradas guiadas por la bahía de Cartagena y el barrio Getsemaní para fotos y descansos, y un almuerzo completo de degustación con platos locales en el mercado Bazurto, justo como lo hizo Anthony Bourdain.


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