Probarás vinos reserva directo de bodegas boutique en Colonia Caroya, recorrerás salones históricos con guía local y disfrutarás un almuerzo de varios pasos con maridaje para cada plato. Risas, historias sobre la tradición vitivinícola de Córdoba y tiempo para respirar entre eucaliptos antes de volver.
Antes de sentarme, ya alguien estaba sirviendo un tinto intenso en mi copa — así arrancó este tour privado de vinos en Colonia Caroya, a un paso de Córdoba. Lucía, nuestra guía, nos recibió con una sonrisa fácil y un “¿Listos para probar algo diferente?” mientras repartía rodajas de salame casero (el local tiene un toque a ajo y un dulzor especial) y recorríamos los pasillos modernos de la primera bodega. Acero inoxidable por todos lados, zumbando en silencio. No podía dejar de pensar en lo nuevo que parecía todo, al lado de las fotos viejas en la pared — los viñedos aquí tienen más historia de la que aparentan.
Probamos varios cortes — “terroir” fue la palabra que usó Lucía, pero yo sólo trataba de adivinar cuál tenía más pimienta. El enólogo apareció un momento; tenía las manos manchadas de púrpura y se rió cuando intenté decir “Bonarda”. Afuera el aire olía a eucalipto y a tierra mojada por la lluvia de anoche. Fue un placer quedarse quieto un rato, sin apuro. El tour privado incluía todas las catas, así que nadie contó copas ni nos apuró.
La siguiente parada fue como entrar en un álbum familiar — barricas viejas bajo luces tenues, paredes llenas de retratos en blanco y negro de gente que parecía haber vivido mucho. Lucía nos contó sobre los inmigrantes italianos que trajeron sus viñas y su terquedad hace generaciones. Caminamos por salas que parecían museos, pero sin la rigidez típica — más bien como si un abuelo te dejara curiosear en su bodega con la condición de no tocar nada pegajoso.
Sigo pensando en el almuerzo en casa del chef Martín Altamirano — tres platos, cada uno con un vino local diferente. Había un plato de zapallo con queso de cabra que no sé cómo explicar (pedí la receta y él sólo me guiñó un ojo). Alguien derramó Malbec sobre el mantel y nadie se inmutó. Fue como si nos hubieran invitado a un club secreto por la tarde. Así que si buscas una escapada desde Córdoba sin prisas ni turistas, este es el plan.
Está a unos 50 km al norte de Córdoba; el transporte privado está incluido en el tour.
Sí, incluye almuerzo en el restaurante del chef Martín Altamirano (o similar) con maridaje de vinos.
Sí, todas las degustaciones en cada bodega están incluidas en el paquete.
El tour incluye transporte privado con recogida y regreso en la ciudad de Córdoba.
Sí, los bebés pueden acompañar; se permiten cochecitos y hay asientos para bebés si se necesitan.
El programa no especifica opciones dietéticas; se recomienda consultar con anticipación para pedidos especiales.
Visitarás dos bodegas: una moderna con tecnología avanzada y otra histórica que funciona como museo.
Un guía local te acompaña durante todo el día en Colonia Caroya.
Tu experiencia incluye transporte privado con aire acondicionado desde Córdoba, agua embotellada durante el recorrido, entradas y tasas en cada bodega, catas guiadas de vinos reserva con snacks regionales, y un almuerzo completo de varios pasos con vinos provinciales antes del regreso cómodo.


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