Recorrerás el Jardín Nacional de Orquídeas en Singapur, rodeado de flores únicas y suaves colinas. Siente el aroma a lluvia fresca en hojas cerosas, escucha risas en senderos tranquilos y conoce a los jardineros que cuidan estas orquídeas desde hace décadas. No es solo un paseo floral, es una invitación a desacelerar y volver a maravillarte.
Tu día incluye la entrada al Jardín Nacional de Orquídeas de Singapur — solo muestra tu ticket móvil al entrar — y tendrás tiempo para explorar a tu ritmo entre miles de orquídeas cuidadosamente cultivadas antes de volver a la ciudad cuando quieras.
Las valoraciones vienen de viajeros que reservaron esta misma experiencia. No las editamos ni filtramos.
Leer todas las reseñas ›La misma experiencia con otros operadores: compara precio, valoración y duración.
Singapur: Entrada y datos para el Jardín Nacional de OrquídeasEstás aquí★ 4.72 (72)1h–2hUS$ 7.71
Gardens by the Bay: Entrada a Flower Dome y Cloud ForestCascada interior y jardines tropicales en domos con clima controlado. Entrada única para ambas atracciones, horario flexible y ticket móvil aceptado.★ 4.50 (26)3h–4hUS$ 60Ver ›
Gardens by the Bay y Singapore Flyer: Entradas CombinadasEntradas combinadas para Gardens by the Bay y Singapore Flyer en Singapur. Incluye Cloud Forest, Flower Dome y paseo en la noria. Reserva temprano para horarios populares.★ 5.00 (1)1h–6hUS$ 129Ver › No esperaba sentir tanta paz después del ruido de la ciudad, pero en cuanto entramos al Jardín Nacional de Orquídeas, fue como si alguien bajara el volumen de todo lo demás. Hay una pequeña elevación, una colina suave, y antes de ver las flores ya se percibe un aroma verde y dulce. Los tickets los tenía en el móvil (algo curioso para un lugar tan clásico), y la mujer en la entrada sonrió como si ya hubiera visto pasar a mil personas esa mañana. Seguro que sí.
Las orquídeas son… bueno, hay formas que ni me imaginaba. Algunas parecen bailarinas, otras casi extraterrestres. Me paraba a tocar las hojas, que estaban cerosas y frescas por la lluvia de la noche anterior. Pasamos junto a Burkill Hall, donde un jardinero podaba algo increíblemente delicado; nos saludó con un gesto pero siguió concentrado, trabajando con manos cuidadosas. Todo el jardín da la sensación de estar en manos expertas — su programa de cultivo de orquídeas empezó en 1928, ¿te imaginas? Más viejo que mi abuela.
No había mucha gente cuando fuimos (a media mañana, suerte nuestra), así que hubo momentos en que solo estábamos nosotros y un zumbido suave que venía de los árboles. Intenté pronunciar uno de los nombres de las orquídeas en voz alta — Li se rió cuando lo arruiné en mandarín — y ahora cada vez que veo esa flor en foto, recuerdo su risa resonando entre todo ese verde cristalino. No tuvimos prisa; la verdad es que podrías pasar una o dos horas aquí si te das permiso para bajar el ritmo y fijarte en los detalles. A veces sigo pensando en esa sensación, en la paz que había en esa colina.
Pago seguro en Viator

¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?