En esta excursión de medio día por Gibbston Valley desde Queenstown, treparás rocas resbaladizas, harás rápel por acantilados escondidos y te zambullirás en pozas de agua fresca. Con todo el equipo incluido y un guía experto en grupos pequeños, superarás tus límites con seguridad — y seguro te reirás de ti mismo en el camino. Incluye traslados y opción de almuerzo para los madrugadores.
“¿Estás seguro de que estás listo para esto?” me sonrió Sam, nuestro guía, mientras intentaba meterme en el traje de neopreno — la verdad, era como recibir un abrazo frío de goma. El viaje en furgoneta desde Queenstown duró unos cuarenta minutos, pero fue suficiente para que los nervios crecieran. Gibbston Valley se veía distinto a lo que imaginaba — más tranquilo, casi escondido tras esas colinas secas. Al bajar, el aire olía a piedra mojada y la risa de alguien rebotaba entre las paredes del cañón. No podía dejar de pensar que estábamos tan cerca de la ciudad, pero parecía otro mundo.
Sam repasó todo otra vez antes de empezar — cómo engancharte, dónde poner los pies al trepar entre las rocas (yo resbalé una vez, pero él solo me guiñó un ojo). El primer rápel me dio un vuelco en el estómago. Se oía el agua correr abajo y mis manos temblaban un poco en la cuerda. Pero después de eso, se te olvida el miedo porque estás demasiado ocupado deslizándote por rocas lisas o cayendo torpemente bajo una cascada. Hicimos una pausa a mitad de camino y solo escuché — pájaros arriba y gotas de agua cayendo de musgo. Mi amigo intentó decir “Gibbston” con acento neozelandés y todos nos reímos a carcajadas.
Lo mejor fue esa sensación cuando finalmente te sueltas y saltas a una de esas pozas profundas — fría hasta hacerte gritar, pero que te despierta al instante. Si haces el tour temprano, te espera un vale para almorzar en Queenstown (que sabe mucho mejor después de dos horas trepando con neopreno). No esperaba sentirme tan orgulloso al final — ni tan cansado. El terreno no es fácil, pero Sam estuvo pendiente de todos y nos hizo sentir que habíamos logrado algo grande.
Son unos 40 minutos en furgoneta desde Queenstown hasta Gibbston Valley.
No hace falta experiencia previa; los guías te enseñan todo lo necesario.
Todo el equipo está incluido; solo lleva bañador para usar debajo del neopreno y una toalla.
El tour de las 8:30 am incluye un vale para almorzar; los demás horarios no lo incluyen.
Sí, los traslados ida y vuelta entre Queenstown y Gibbston Valley están incluidos.
La edad mínima es 10 años; hay algunas restricciones para menores.
Se requiere un nivel moderado de forma física; debes sentirte cómodo moviéndote por terreno irregular y agua durante hasta dos horas.
Si el mal tiempo obliga a cancelar, puedes reprogramar o recibir un reembolso completo.
Tu día incluye todo el equipo para cañonismo (neopreno, casco—todo), instrucciones completas de seguridad por un guía profesional, unas dos horas explorando el cañón de Gibbston Valley con toboganes naturales, rápel, escalada y nado; además de traslados de ida y vuelta desde Queenstown en vehículo con aire acondicionado. Si eliges el tour de las 8:30 am, también tendrás un vale para almorzar al regresar a la ciudad.


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