Acompaña a Sofía en su casa de Mérida para una clase privada de cocina yucateca: aprende a preparar platillos como sikil pak, tacos al pastor y empanadas desde cero. Manos a la obra con técnicas tradicionales, comparte historias durante una comida casera (con cerveza local o refrescos) y siente que eres parte de la familia, no solo un visitante más.
No esperaba empezar mi día en Mérida moliendo semillas de calabaza con un molcajete de piedra, pero así nos recibió Sofía — mangas remangadas y sonrisas por todos lados. Su cocina no es lujosa (sin aire acondicionado, solo el zumbido de un ventilador viejo y el aroma de los chiles asándose), pero se sentía como el corazón de algo especial. Me pasó un manojo de hojas de chaya para las empanadas y se rió cuando dudé, diciendo “solo rómpelas, no te preocupes”. Supongo que tenía miedo de hacerlo mal, pero a nadie le importó.
Sofía lleva años impartiendo esta clase privada de cocina yucateca — nos contó historias de la sopa de lima de su abuela mientras picábamos jitomates, y de alguna forma me hizo sentir como si la conociera de toda la vida. La salsa de habanero casi me vuela la cabeza (en el buen sentido), y aún no sé si mi sikil pak quedó perfecto, pero todos en la mesa lo comieron igual. También había otros viajeros en la casa — uno de Puebla que se robaba bocados del guiso cuando creía que nadie veía. Hacía un calor tremendo (no es broma), así que bebimos cerveza local fría y nos secamos el sudor con trapos de cocina.
Después de tanto trabajo, sentarnos a la mesa fue un premio merecido. Comimos panuchos y tacos al pastor en la gran mesa de madera de Sofía mientras su hija ponía música desde el celular. Recuerdo mirar la luz del sol reflejada en el piso de azulejos y pensar — esto es lo que llaman “comida de verdad”, ¿no? El postre de papaya en almíbar estaba dulce pero sin exagerar; Sofía nos sirvió otra ronda y preguntó por nuestras familias allá en casa. Me fui con recetas garabateadas en servilletas y las manos aún oliendo a lima y cilantro. A veces, ese aroma me transporta directo a ese momento.
Sí, se pueden adaptar dietas vegetarianas, veganas y sin gluten con aviso previo.
La experiencia estándar dura varias horas; si se solicita, las clases avanzadas pueden extenderse más de 2 horas.
La clase es privada, pero como Sofía tiene un hospedaje, puede haber otros huéspedes en su casa.
Los platillos varían, pero suelen incluir dip de sikil pak, salsa de habanero, tacos al pastor y antojitos yucatecos como panuchos y empanadas.
Puedes elegir la opción con traslados ida y vuelta entre tu hotel o renta vacacional y la casa de Sofía.
No, no es una escuela formal de cocina, sino aprender recetas familiares en un ambiente local.
Sí, incluye dos vasos de cerveza local de Yucatán o bebidas sin alcohol.
Tu día incluye una clase privada y práctica de cocina yucateca en casa de Sofía en Mérida con recetas familiares tradicionales; todos los ingredientes; dos vasos de cerveza local o refrescos; y una comida casera que prepararon juntos. Si eliges, también incluye traslados ida y vuelta desde tu hotel o renta vacacional antes de regresar tras el almuerzo.


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