Comienza tu día de playa en Cerdeña con flamencos rosas cerca de Chia, elige tu rincón favorito para nadar o tomar el sol, como Cala Cipolla o Su Giudeu. Haz snorkel en las aguas claras de Tuerredda (o Piscinnì si está lleno), y disfruta de paradas panorámicas en la Costa del Sud mientras tu guía comparte historias locales. Un plan tranquilo, auténtico y lleno de belleza.
La excursión dura todo el día con varias paradas a lo largo de la costa sur de Cerdeña.
Casi siempre puedes ver flamencos caminando por la playa de Chia junto a la laguna salada de Su Giudeu.
Puedes elegir entre las playas de Chia: Su Giudeu, Cala Cipolla y la playa de dunas; además de Tuerredda o Piscinnì si Tuerredda está llena.
Sí, puedes hacer snorkel en calas de aguas cristalinas donde verás praderas de posidonia y peces de colores.
Sí, es ideal para principiantes y familias que buscan una experiencia relajada en las playas de Cerdeña.
Incluye recogida en vehículo con aire acondicionado desde Cagliari.
Si Tuerredda está llena, te llevarán a la playa de Piscinnì como alternativa.
Sí, se hacen paradas en bares y supermercados con acceso a baños en el camino.
Tu día incluye recogida en vehículo con aire acondicionado desde Cagliari, todas las reservas obligatorias (como la entrada a Tuerredda), paradas en bares o supermercados para snacks o baños, además de uso de esterillas para que descanses cómodo entre los baños y las fotos panorámicas por la Costa del Sud antes de regresar.
Quedamos con Paolo justo fuera de nuestro hotel en Cagliari; nos saludó desde la furgoneta con una sonrisa como si fuéramos viejos amigos. Apenas terminé mi espresso, empezó a contarme sobre los flamencos en la laguna salada de Su Giudeu. “Si tienes suerte, hoy estarán bailando,” bromeó. Y de verdad vimos algunos, sus plumas rosas brillaban casi como si tuvieran luz propia sobre el agua. El aire olía a una mezcla suave de sal y dulce, como protector solar con un toque de hierbas silvestres.
La primera parada fue la playa de Chia. Paolo nos señaló tres playas que podíamos alcanzar en menos de diez minutos: Su Giudeu, Cala Cipolla y la playa de dunas que queda entre ellas. Yo terminé caminando hacia Cala Cipolla porque parecía más tranquila. La arena estaba cálida pero sin quemar (odio cuando quema los pies), y una brisa fresca mantenía todo agradable a pesar del sol fuerte. Unos niños locales corrían cerca de las dunas; sus risas se escuchaban sobre el agua.
Luego fuimos a Tuerredda — o Piscinnì si Tuerredda estaba muy llena (algo que pasa mucho en verano). Aquí probé el snorkel por primera vez. El agua era tan cristalina que podía ver pececitos nadando entre las praderas de posidonia; Paolo dijo que eso es señal de un mar sano. No soy muy hábil con las aletas, pero a nadie le importó. Hubo un momento en que me quedé flotando boca arriba mirando el cielo, y sentí que el tiempo se detenía un rato.
De regreso por la Costa del Sud, Paolo paró en varios miradores: Capo Piscinì, Malfatano, Perda Longa. Se empeñó en hacernos fotos (“¡para vuestras madres!”), lo que nos hizo reír a todos. La luz sobre la costa ya era suave, casi dorada. A veces todavía recuerdo esa vista cuando el ruido de la ciudad me agobia.

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