Montarás caballos tranquilos por las callejuelas y viñedos de Megalochori hasta llegar al sendero de la caldera con vistas abiertas al mar. Con un guía local, harás paradas para fotos y descansos mientras disfrutas la vida auténtica del pueblo, lejos de las multitudes. Un viaje tranquilo y sincero que se queda en el recuerdo.
Lo primero que me llamó la atención fue el suave repiqueteo de los cascos contra las paredes blancas—los callejones de Megalochori son tan estrechos que casi rozas la piedra con las rodillas. Nuestro guía, Yannis, nos saludó desde la sombra de una higuera y nos entregó los cascos con una sonrisa rápida. Me preguntó si había montado antes (no, salvo un pony en una feria), pero asintió y me presentó a mi caballo—se llamaba “Thalassa”, que creo que significa mar. Tenía un leve olor a heno y polvo, nada desagradable.
Empezamos despacio, serpenteando entre puertas azules y pequeñas capillas donde los ancianos asentían desde sus porches a la sombra. El aire estaba fresco bajo la sombra, pero cálido en mis brazos cuando cruzábamos rayos de sol. Yannis señaló los viñedos—dijo que esta parte de Santorini es famosa por su vino, y tenía sentido porque las vides parecían extenderse por todas partes, bajas y pegadas al suelo. En un momento paramos para beber agua (nosotros y los caballos), y traté de dar las gracias en griego. Se rió, sin mala intención, y me corrigió con paciencia. Todavía no lo logro bien.
Después seguimos un sendero polvoriento hacia la caldera. El viento se intensificó a medida que subíamos; se sentía el olor a sal, fresco y puro. De repente no había nada delante salvo el cielo azul y esa caída salvaje hacia el mar—no esperaba que me impactara tanto. Nos quedamos en silencio un rato mientras Yannis nos hacía fotos (tiene buen ojo para los encuadres). No dejaba de pensar en lo distinto que era esto comparado con las calles llenas de gente de Santorini—solo caballos respirando despacio a tu lado, acantilados que se desploman abajo. Difícil explicar por qué eso se queda contigo.
Sí, los principiantes son bienvenidos y los guías profesionales garantizan la seguridad durante todo el paseo.
El tour empieza en el pueblo tradicional de Megalochori en Santorini.
Niños de 5 a 12 años pueden unirse, pero deben montar en el mismo caballo que su acompañante por seguridad.
Usa ropa cómoda; los organizadores proporcionan cascos y agua embotellada.
Durante el paseo pasarás por viñedos locales alrededor de Megalochori.
Sí, el guía hará paradas para que puedas tomar fotos.
No se especifica la duración exacta, pero incluye tiempo montando por calles del pueblo, viñedos y el sendero de la caldera.
No se menciona recogida en hotel; hay opciones de transporte público cerca.
Tu día incluye un paseo guiado a caballo por las calles y viñedos de Megalochori con todo el equipo necesario como cascos, agua embotellada para refrescarte y paradas para fotos, para que solo te preocupes de disfrutar antes de regresar desde el sendero de la caldera.


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