Recorre las calles medievales de Saint-Émilion con una guía local, degusta vinos Grand Cru en dos châteaux, uno en Pomerol, y disfruta un almuerzo picnic rodeado de viñedos. Prepárate para sorpresas sensoriales: bodegas frescas, pan recién hecho y relatos que solo conocen los locales. Este tour no va a prisas, te invita a saborear la esencia del vino en Burdeos.
Lo primero que noté fueron los adoquines irregulares bajo mis zapatos: a Saint-Émilion no le importa si miras dónde pisas o te quedas embobado con sus muros de piedra antigua. Nuestra guía, Marie, que creció cerca, empezó contándonos la historia de unos monjes que plantaron las primeras vides hace siglos. Señaló detalles que yo jamás habría visto solo: una talla desgastada sobre una puerta de madera, cómo la luz tocaba el campanario justo después de las diez. En el aire flotaba un leve aroma a pan recién horneado, mezclado con el olor a hojas mojadas tras la lluvia de la noche anterior. Intenté repetir el nombre de una calle vieja; Marie sonrió con paciencia, aunque seguro que mi acento era un desastre.
Nos subimos a una furgoneta (bendito aire acondicionado) y nos dirigimos a la primera bodega. El camino entre viñedos era tranquilo, solo filas interminables de verde a cada lado. En el château, pasé la mano por uno de esos enormes barriles de roble en la bodega: frío y rugoso. Nuestro experto en vinos certificado por WSET nos explicó cómo cada barril cambia el sabor del vino. ¿La cata? Por fin entendí por qué hablan de “notas” en el vino; en esa copa había algo parecido a grosellas negras. El almuerzo fue al aire libre, tipo picnic, con quesos y embutidos locales. Alguien pasó pan recién hecho, todavía tibio. Suena simple, pero fue perfecto.
Más tarde visitamos otra finca en Pomerol—según el día puede cambiar por otra bodega, pero ambas son excelentes (pregunté). La segunda cata fue más tranquila; quizá todos ya estábamos en ese estado de relax que te da la buena comida y un par de copas de tinto. La guía nos animó a comparar lo que probamos aquí con los vinos de Saint-Émilion: diferencias sutiles, pero se notan cuando alguien te las señala. Me quedé un rato más junto a la ventana antes de irnos, mirando cómo el sol iluminaba las vides. Aún recuerdo esa vista de vez en cuando.
El tour dura aproximadamente un día, incluyendo visitas a dos bodegas y tiempo para explorar el pueblo de Saint-Émilion.
Sí, incluye un almuerzo tipo picnic con productos locales en uno de los châteaux.
Sí, hay catas guiadas en ambas bodegas durante la visita.
Un experto en vinos certificado por WSET acompaña al grupo durante todo el día.
Se ofrece transporte privado para los participantes durante el tour.
El tour es apto para todos los niveles de movilidad física.
Visitarás dos fincas; una estará en Pomerol o Saint-Émilion según disponibilidad.
El picnic incluye productos locales; se pueden solicitar opciones específicas al reservar.
Tu día incluye transporte privado desde Burdeos con agua embotellada en vehículo con aire acondicionado, paseos guiados por las calles medievales de Saint-Émilion con un experto en vinos certificado WSET, catas exclusivas en cada bodega (una en Pomerol o Saint-Émilion) y un almuerzo tipo picnic con productos locales antes de regresar cómodamente por la tarde.


Pago seguro en viator.com
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?