Saldrás de Ibiza en un Bavaria 42 privado con patrón local, navegando junto a Es Vedrà rumbo a las calas turquesas de Formentera. Nada o haz paddle en Ses Illetes, elige entre un almuerzo relajado a bordo o en la orilla, ancla en las playas salvajes de S’Espalmador y regresa bajo un atardecer inolvidable. La clave es bajar el ritmo y dejar que el mar haga su magia.
Lo primero que noté fue el olor a sal y protector solar que se quedaba en la cubierta al pisar descalzo el Bavaria 42 en Cala Jondal. Toni, nuestro patrón, sonrió y repartió café (lo llamaba “combustible ibicenco”). El barco parecía más grande de lo que esperaba: luz por todas partes y los cojines ya calentitos. Se creó un silencio antes de salir de la bahía, solo el chapoteo del agua contra el casco y alguna risa rebotando en las rocas. En ese momento me di cuenta de que había dejado atrás todas mis preocupaciones en el puerto.
La navegación hacia Formentera fue casi silenciosa: el viento hinchando las velas, sin ruido de motor durante mucho rato. Toni señaló Es Vedrà a lo lejos (“la roca mágica”, dijo guiñando un ojo). Probé a hacer paddle surf en Ses Illetes, pero sobre todo me dejé flotar y que el agua me sostuviera. La comida fue un debate: algunos querían probar esos restaurantes de playa tan chulos, pero al final compartimos bocadillos en cubierta porque nadie quería despegar la mirada de ese paisaje. El pan sabía a sol y brisa marina, supongo que el hambre después del baño hace maravillas.
S’Espalmador parecía otro mundo: sin construcciones, solo arena tan blanca que dolía a la vista. Anclamos en una cala donde se escuchaba cada salpicadura y el canto de las gaviotas. Toni nos contó una historia de piratas escondidos allí (no sé si se la inventó). Eché una siesta en una de esas esterillas de proa y desperté con sal en el pelo y sin idea de la hora. Más tarde, en Sa Caleta, alguien encontró barro rojo en los pies tras trepar por las rocas; el color me quedó bajo las uñas varios días.
El regreso a Ibiza fue tranquilo, con el sol escondiéndose tras Es Vedrà. Nadie hablaba mucho; solo mirábamos cómo cambiaba la luz y escuchábamos el crujir del barco. Es curioso lo rápido que te acostumbras a moverte solo con viento y agua, luego todo lo demás suena demasiado ruidoso.
La excursión dura todo el día con varias paradas en calas de Formentera e Ibiza.
Sí, todo el equipo de snorkel está disponible para los pasajeros a bordo.
La salida es desde Cala Jondal, en el sur de Ibiza.
La ruta es flexible y se adapta a tus preferencias junto con el patrón.
Puedes traer tu propia comida, pedir catering con antelación o comer en restaurantes frente a Ses Illetes.
Sí, el barco cuenta con baño para uso de los pasajeros.
El tour es adecuado para la mayoría, aunque no es ideal para personas con problemas cardiovasculares graves o movilidad muy limitada.
Podrás nadar, hacer snorkel, paddle surf (SUP), pasear por la playa o simplemente relajarte en cubierta en lugares como Ses Illetes y S’Espalmador.
Tu día incluye todos los impuestos, uso de equipo de snorkel y paddle surf (SUP), combustible cubierto por Toni, el patrón, y acceso a baños a bordo. Solo tendrás que decidir si quieres almorzar en tierra o llevar algo para comer antes de zarpar de vuelta a Ibiza al caer la tarde.
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