Recorre las calles blancas de Cómpeta con un guía local, prueba cuatro vinos únicos en una bodega familiar de cuarta generación, disfruta tapas regionales bajo higueras y vive la auténtica vida andaluza lejos de las multitudes. Un día tranquilo que recordarás mucho después de volver a Málaga.
No esperaba que el camino en sí me atrapara tanto, pero el trayecto desde Málaga hasta Cómpeta — serpenteando entre colinas, olivos y pequeños estallidos de flores silvestres — puso el tono perfecto. Nuestro guía, Miguel, que parecía conocer cada curva, nos señaló un cartel de azulejos desgastado que anunciaba miel. Aún me pregunto si deberíamos haber parado. El aire olía a una mezcla entre polvo y romero, algo raro pero reconfortante.
Cómpeta parece pintada en la ladera — paredes blancas y puertas azules por doquier. Un anciano barría la entrada de su casa y nos saludó con un gesto como si ya hubiera visto todo eso antes. Miguel nos llevó por la plaza, contando historias sobre pozos moriscos y cómo aquí todavía prensan su propio aceite de oliva. Cambiaba sin esfuerzo entre español e inglés (y un poco de alemán para una pareja). Tuvimos tiempo para entrar en una tienda de miel local — compré un tarrito que luego se me derramó en la mochila, pero no importó.
La bodega está justo a las afueras, en manos de la misma familia desde hace cuatro generaciones. Hay algo especial en ver barriles de madera antiguos alineados en una sala fresca mientras la abuela asoma detrás de una cortina — el vino deja de ser algo sofisticado y se vuelve parte de la vida. Probamos cuatro vinos: dos dulces y dos secos (mi favorito fue el Moscatel), acompañados de tapas frías — queso, almendras y unas aceitunas saladas que no paraba de coger. Miguel contó que uno de estos vinos estuvo en una boda real en Madrid; Li se rió cuando intenté pronunciar “Romé” correctamente. Seguro que lo hice fatal.
Después de comer, nos quedamos un rato bajo una higuera. El sol calentaba sin apretar, y se oía la radio de algún viñedo cercano. No tenía ganas de irme aún. De vuelta a Málaga, pensaba en lo distinto que se siente todo cuando te das el tiempo de disfrutarlo — aunque sea solo en una escapada de un día a Cómpeta con cata y tapas incluidas.
La actividad dura todo el día, comenzando alrededor de las 9:30 a.m., con recogida y regreso incluidos.
Sí, se sirven tapas frías con ingredientes locales durante la cata en la bodega familiar.
Sí, se pueden solicitar opciones vegetarianas al hacer la reserva.
El grupo es pequeño, con un mínimo de 3 y máximo 8 personas por tour.
Se incluye recogida y regreso desde alojamientos entre Torre del Mar y Nerja; otros puntos pueden consultarse.
Es un tour dog-friendly; avisa con antelación si quieres llevar a tu perro.
Probarás cuatro vinos elaborados con uvas autóctonas como Moscatel de Alejandría y Romé, en versiones dulces y secas.
Se recomienda calzado cómodo para caminar, protector solar en meses calurosos y agua, ya que la mayoría de la actividad es al aire libre.
Tu día incluye recogida en tu alojamiento en la costa (de Torre del Mar a Nerja), paseo guiado por Cómpeta con historias de un experto local, entrada a una bodega familiar de cuarta generación con cata de cuatro vinos regionales acompañados de tapas frías, y regreso en furgoneta Mercedes, todo antes de que caiga la tarde.


Pago seguro en viator.com
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?