Te sujetarás y volarás por ocho tirolinas sobre el frondoso bosque tropical de Santa Lucía, guiado por locales que conocen cada canto de ave y atajo embarrado. Entre vuelos recorrerás senderos cortos bajo helechos gigantes, reirás de tus nervios y verás de cerca la vida salvaje. No es solo adrenalina, es sentirte parte del bosque por una tarde.
“¿Has hecho esto antes?” me preguntó Marcus, nuestro guía, mientras ajustaba mi arnés en la primera plataforma del bosque tropical en Santa Lucía. Debí verme nervioso—él sonrió y me dijo que escuchara a los loros arriba, que siempre aparecen cuando alguien grita bajando por la tirolina. El aire estaba denso y dulce, como mangos maduros, y algo se movía entre las hojas (probablemente un lagarto, pero mi mente imaginó otra cosa). Era como si estuviéramos a punto de entrar en un mundo secreto.
El primer salto fue más aterrador de lo que esperaba. Das el paso y el estómago se te queda flotando un segundo—luego solo sientes el viento en la cara y verde por todos lados. Cada tirolina siguiente fue un poco más fácil, quizá porque Marcus no paraba de hacer bromas (“Tranquilo, aquí nadie ha sido devorado por un árbol—todavía”). A veces un rayo de sol se colaba entre las hojas o una fresca bruma te sorprendía de repente. Entre tirolinas caminábamos por senderos embarrados—una vez resbalé y todos nos reímos, yo incluido. Mis zapatos todavía tienen manchas de barro rojo.
No conté cuántas plataformas había (Marcus dijo que eran dieciséis), pero cada parada era diferente—algunas bien altas con vistas al valle, otras escondidas entre árboles donde se olía la corteza húmeda y flores que no pude identificar. En un momento alguien vio un colibrí tan cerca que casi me rozó el casco. La última tirolina de regreso al campamento fue rápida—grité algo a mitad del recorrido que seguro no tenía sentido. Aún recuerdo esa sensación de volar sobre todo por unos segundos.
El circuito cuenta con 8 tirolinas conectando 16 plataformas en la copa del bosque.
Sí, viajeros de todos los niveles pueden participar; los guías ofrecen instrucciones y apoyo en todo momento.
No se recomienda para embarazadas ni personas con problemas de columna o cardiovasculares.
El peso máximo es de 350 libras (170 kg).
Sí, hay breves caminatas por senderos embarrados entre cada plataforma.
Sí, hay opciones de transporte público cerca.
Los bebés deben ir en el regazo de un adulto durante la actividad.
Tu aventura incluye acceso al circuito Adrena Line con ocho tirolinas entre dieciséis plataformas en la copa del bosque tropical de Santa Lucía—todo el equipo incluido y el apoyo constante de guías locales en cada paso (y resbalón) del camino.


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