Recorrerás Willowbank Wildlife Reserve en Christchurch, alimentando alpacas y ovejas amigables, riendo con monos y wallabies, y luego entrando en la penumbra para ver kiwis garantizados. Con guías locales y muchas oportunidades para interactuar con la fauna única de Nueva Zelanda, será un encuentro con la naturaleza que recordarás mucho tiempo después.
Lo primero que me llamó la atención en Willowbank Wildlife Reserve no fue un animal, sino el olor a tierra húmeda y heno, mezclado con un aroma dulce que venía del café cercano. Apenas habíamos pasado la entrada cuando un grupo de niños del colegio pasó corriendo, todos emocionados hablando de que iban a ver un kiwi “de verdad esta vez”. No pude evitar sonreír. Hay algo en esa emoción que te hace sentir niño otra vez.
Nuestro guía local, Ben, tenía esa habilidad de hacerte sentir como si estuvieras paseando con un amigo: nos señaló un tuatara tomando el sol sobre una roca (“más viejo que los dinosaurios”, dijo, y la verdad, me lo creí), y luego nos dejó alimentar a unas alpacas que eran mucho más suaves de lo que parecían. La clave aquí es “Willowbank Wildlife Reserve”: no es solo otro parque de animales. Puedes acariciar ovejas (a mí me mordisqueó una, y fue divertidísimo), ver capibaras comiendo tranquilamente o intentar avistar keas saltando por ahí. Llovió unos cinco minutos y a nadie le importó; simplemente nos refugiamos bajo unos árboles y seguimos explorando.
La casa del kiwi es oscura, casi totalmente a oscuras, y tienes que dejar que tus ojos se acostumbren. No esperaba que mi corazón latiera tan rápido cuando finalmente vi uno moviéndose entre las hojas. Ben susurró tan bajito que parecía un secreto: “Son nocturnos, por eso aquí mantenemos la noche”. Ese momento se me quedó grabado. Incluso después de irnos, seguía pensando en lo silencioso que estaba dentro, en contraste con el resto de la reserva: solo yo, el kiwi y ese extraño silencio.
Sí, cada entrada incluye la garantía de ver kiwis en su casa nocturna especial.
Sí, muchos animales como ovejas y alpacas pueden ser acariciados o alimentados durante la visita.
Sí, todas las áreas y caminos son accesibles para sillas de ruedas en toda la reserva.
Sí, hay un café donde puedes comprar comida y bebidas durante tu visita.
La reserva es fácil de alcanzar en transporte público o en coche desde el centro de Christchurch.
Verás keas, kakas, takahes, tuataras, además de monos, lémures, capibaras y más de 50 especies en total.
Sí, bebés y niños pequeños pueden usar cochecitos o carriolas por toda la reserva.
Tu día incluye la entrada a Willowbank Wildlife Reserve en Christchurch con avistamiento garantizado de kiwis; además, tendrás acceso a encuentros interactivos con más de 50 especies y un café dentro del parque para tomar un snack o almorzar cuando quieras descansar de la exploración.


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