Camina por las plazas y calles históricas de Coyoacán con una guía local que conoce cada rincón—prueba tostadas, tlayudas, esquites y más en seis paradas (con cerveza y mezcal incluidos). Conoce a vendedores con décadas en el mercado y escucha historias que hacen que cada bocado tenga un significado especial. No es solo comida, es sentirte parte de la Ciudad de México por una tarde.
Lo primero que recuerdo es el sonido: ese murmullo constante de voces que salen de la plaza principal de Coyoacán, mezclado con el ruido de alguien preparando un puesto de tamales. Apenas habíamos pasado la antigua iglesia de San Juan Bautista cuando nuestra guía, Ana, nos llamó hacia un carrito de esquites humeantes. Intenté no mancharme la camisa (fallé), pero la verdad es que el aroma a limón y chile valía la pena. El aire aquí se siente distinto, más denso con historia o tal vez solo con el olor a masa frita.
Ana creció en esta zona; nos señaló una casa azul donde vivió Frida Kahlo, pero lo que más me quedó fue cómo saludaba a casi todos los que cruzábamos. “Ese es Mario — las mejores tlayudas del mercado”, nos dijo, y claro, Mario nos dio algo crujiente y ahumado que todavía recuerdo cuando me da hambre a medianoche. Hubo un momento en que estábamos todos alrededor de una mesita de plástico, riéndonos de mi pronunciación (tlayuda es más difícil de lo que parece), tratando de no dejar caer los frijoles por todos lados.
Recorrimos calles angostas pintadas de todos los colores que puedas imaginar; en algunas esquinas olía a tortillas recién hechas, en otras a pan dulce de una panadería cuyo nombre ojalá hubiera preguntado. En un momento, Ana nos sirvió vasitos pequeños de mezcal; quemaba en ese buen sentido y nos relajó a todos. No era algo sofisticado, pero sí auténtico. No esperaba sentirme tan en casa en un lugar tan lejos del mío. El día se desdibujó entre bocados, historias y la luz del sol filtrándose entre los jacarandas. Difícil explicar por qué eso se quedó conmigo más que cualquier museo.
Sí, el tour es accesible para sillas de ruedas y hay opciones de transporte para ellas.
Sí, pueden participar bebés y niños pequeños; se aceptan cochecitos y carriolas.
El tour incluye degustaciones en seis lugares diferentes de Coyoacán.
Sí, incluye agua embotellada, además de degustaciones de cerveza y mezcal durante el recorrido.
Sí, la iglesia de San Juan Bautista forma parte de la ruta por el centro de Coyoacán.
Sí, hay opciones de transporte público cerca del lugar de inicio.
No se requiere un nivel físico especial; es apto para todos los niveles.
Tu día incluye todas las degustaciones en seis paradas entre mercados y puestos callejeros en Coyoacán—tostadas, tlayudas, esquites—más agua embotellada para mantenerte hidratado entre bocados. También probarás cerveza y mezcal durante el recorrido antes de regresar satisfecho (y quizá un poco alegre) tras una tarde con tu guía local.


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