Pasa siete días surfeando la costa de Marruecos con clases diarias adaptadas a tu nivel, todas las comidas incluidas salvo una cena fuera, y una excursión especial para surfear la famosa ola de Imsouane. Disfruta la cálida hospitalidad local en un riad tradicional y tiempo para relajarte dentro y fuera del agua—al final, quizás no quieras irte.
Me apunté a este campamento de surf de 7 días en Marruecos más por curiosidad—nunca antes había estado sobre una tabla, pero la idea se me quedó grabada. La primera mañana desperté con el aroma a té de menta y pan recién horneado que venía de abajo. Nuestro instructor, Yassine, nos esperaba en el patio con esa calma que te hace pensar que caerte de la tabla no será tan terrible. Se rió cuando intenté pronunciar “Imsouane”—todavía no lo consigo.
Los días se fueron mezclando de forma agradable. Los desayunos eran sencillos pero contundentes—huevos, naranjas y café tan fuerte que despertaba hasta al más dormilón. Nos subíamos a la furgoneta (el aire acondicionado siempre a tope) y nos dirigíamos a la playa que mejor pintara ese día. Las clases se dividían por niveles; yo empecé con los principiantes. El agua estaba más fría de lo que esperaba, con o sin traje. Hay un momento cuando por fin logras coger una ola—aunque sea pequeña—y todos aplauden como si hubieras ganado algo grande. Eso se me quedó grabado.
Un día fuimos a Imsouane—la “ola más larga de África,” como decía Yassine. Había gente, pero no agobio; locales y viajeros compartiendo bocados entre ola y ola. Los almuerzos eran para llevar—a veces fruta fresca o unos dulces que desearía encontrar en casa. Las noches eran tranquilas: cenas caseras en el riad, y siempre acababa saliendo una guitarra. Una noche salimos a cenar fuera (no incluido) y aún recuerdo lo animado y con ese toque ahumado que tenía ese pequeño restaurante.
No se trataba solo de surfear (aunque para el sexto día mis brazos ya lo notaban). Venían personas de todas partes—viajeros solos como yo, familias con niños descalzos corriendo, parejas compartiendo toallas en la arena. El equipo siempre pendiente—“¿Necesitas agua? ¿Protector solar?” Siempre había alguien para ayudarte o simplemente charlar sobre qué playa tenía las mejores olas esa semana. Al final, irse fue más difícil de lo que esperaba—aunque mi pelo siguió oliendo a sal varios días después.
Sí, el paquete incluye clases para todos los niveles, desde principiantes hasta surfistas avanzados.
Sí, se incluyen desayunos, almuerzos para llevar y cenas caseras todos los días, excepto una cena fuera.
Sí, el transporte desde y hacia el aeropuerto o estación de autobuses de Agadir está incluido.
Te alojarás siete noches en un riad tradicional marroquí con Wi-Fi gratis.
Sí, el uso de tabla, traje de neopreno y leash está incluido durante toda tu estancia.
Sí, familias con niños son bienvenidas; los bebés pueden ir en cochecito o en el regazo de un adulto durante el transporte.
Son seis días de clases de surf más una excursión especial para surfear en Imsouane.
Sí, se ofrece agua embotellada diariamente durante las lecciones.
Tu semana incluye recogida y regreso al aeropuerto o estación de autobuses de Agadir, siete noches en un riad tradicional con Wi-Fi, desayunos diarios preparados en el lugar, almuerzos para llevar durante seis días y cenas caseras saludables (excepto una cena fuera), todo el equipo de surf—tabla, traje y leash—durante tu estancia, agua embotellada diaria durante las clases junto con snacks como fruta o dulces en la playa, transporte diario entre playas en vehículo con aire acondicionado incluyendo una excursión de día completo a Imsouane para surfear su legendaria ola larga, fotos de surf gratis para que te rías de tus caídas o presumas si mejoras, y el apoyo del equipo de Tiziri Surf Maroc siempre que lo necesites—literalmente 24/7 si surge algo.


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