Saldrás de Nairobi hacia el corazón salvaje de Kenia con traslado incluido, dormirás bajo lona en Maasai Mara escuchando a las hienas, participarás en safaris guiados en busca de leones y elefantes, disfrutarás picnics junto al río rodeado de cebras y quizá vuelvas con más polvo (y recuerdos) de lo que imaginabas.
El inicio de nuestro safari en Maasai Mara no fue tan fluido como esperaba: mi alarma no sonó, así que estaba medio vestido y con un café en mano cuando el conductor llamó desde el lobby. Solo sonrió y dijo: “Hakuna matata, tenemos tiempo”. Eso marcó el tono para los siguientes tres días: aquí las cosas pueden no ser perfectas, pero de alguna forma siempre salen bien. Salimos de Nairobi antes del amanecer en un robusto 4x4, pasando puestos en la carretera y niños saludándonos desde ventanas polvorientas. El aire cambió tras el mirador del Gran Valle del Rift: más fresco, con un toque a humo de leña y algo dulce que no supe identificar.
Joseph, nuestro guía, tenía un don para detectar animales mucho antes que los demás. De repente frenaba y señalaba: “¿Ves allí? Una leona bajo esa acacia.” A veces me costaba un momento encontrar lo que él ya había visto. La primera salida al atardecer en la reserva Maasai Mara fue como entrar en un sueño ajeno: ñus por todos lados, cebras moviendo sus colas, una fila de elefantes cruzando silenciosos entre la hierba dorada. En un momento paramos junto al río Mara, donde los hipopótamos descansaban en el agua lodosa; uno resopló tan fuerte que salté y todos nos reímos (incluido Joseph). Los almuerzos eran tipo picnic bajo un árbol solitario, con sándwiches que sabían mucho mejor de lo que uno esperaría tras horas saltando por caminos de tierra roja.
No esperaba dormir tan bien en esas grandes tiendas de lona del Rhino Tourist Camp: las camas eran más cómodas que las mías en casa. Las noches estaban llenas de sonidos extraños: hienas lejanas aullando, alguien cantando suavemente más allá de la cerca del campamento. En nuestra última mañana visitamos una aldea masái (opcional pero vale la pena), donde los niños practicaban inglés con nosotros y un anciano nos enseñó a hacer fuego con palos; mi intento fue un desastre, pero igual me animaron. Quedó ese olor a tierra y humo pegado a mi ropa.
El viaje de regreso a Nairobi fue más tranquilo; quizá todos estábamos cansados o simplemente dejando que todo lo vivido se asentara. Paramos a almorzar en un motel a la orilla de la carretera: comida sencilla, pero honestamente apenas noté qué comí porque mi mente seguía en ese cielo infinito sobre la sabana. No dejo de pensar en esa leona que Joseph vio primero; cómo nos miró como si supiera algo que nosotros no.
El safari en grupo dura 3 días y 2 noches, incluyendo transporte desde Nairobi.
Sí, el traslado desde hoteles en Nairobi CBD o Westlands está incluido en la reserva.
Se utiliza un jeep 4x4 con techo desplegable para facilitar la observación de animales.
Los almuerzos son tipo picnic dentro de la reserva; las cenas y desayunos se sirven en el campamento.
Te alojarás en Rhino Tourist Camp o alojamiento similar dentro del área de Maasai Mara.
Sí, hay una visita opcional a una aldea masái el tercer día por 20 USD por persona.
Podrás ver leones, elefantes, ñus, cebras, hipopótamos en el río Mara y más durante los safaris.
Se ofrece agua embotellada durante toda la experiencia del safari.
Tu viaje incluye traslado gratuito desde el aeropuerto si llegas temprano el primer día o recogida en hoteles dentro de Nairobi CBD o Westlands. Todo el transporte es en jeep 4x4 con techo desplegable para mejor vista. Tendrás dos noches de alojamiento en Rhino Tourist Camp (o similar), agua embotellada diaria, todas las entradas al parque cubiertas, además de almuerzos picnic y cenas abundantes en el campamento antes de regresar al centro de Nairobi la última tarde.


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