Te recogen directamente en tu hotel de Montecatini para un día tranquilo en el campo toscano: paseos por viñedos, almuerzo con pasta casera y generosas copas de vino local. Atrévete con la grappa, conoce a los lugareños de la finca y vuelve con la sensación de haber vivido algo único.
Lo primero que noté fue cómo nuestro conductor saludó al llegar a nuestro hotel en Montecatini Terme, como si ya nos conociera, lo que me hizo sonreír. El camino hasta el viñedo se me hizo corto, tal vez porque no parábamos de señalar los olivos y esas filas de cipreses que parecen sacadas de una postal. Al llegar, el aire olía a tierra húmeda, hierba fresca y un leve humo de leña, y alguien (creo que se llamaba Marta) nos recibió con un “¡Ciao!” tan natural como si fuera un domingo cualquiera.
Recorrimos las vides y los olivares mientras la guía nos contaba cómo el sabor de su vino nace justo de esa tierra. Intenté repetir el nombre de una variedad de uva—¿Sangiovese?—y lo pronuncié fatal. Todos se rieron, incluida Marta, que me dijo que no me preocupara, que hasta algunos italianos se confunden. El sol se escondía entre nubes, pero cuando volvió a salir, todo se tiñó de un dorado que aún recuerdo, especialmente sobre las hileras de vides.
El almuerzo fue en la cocina de una antigua casa de campo, con mesas largas y sillas desparejadas. Empezamos con un antipasto toscano—salami y quesos con un sabor más intenso de lo que esperaba—y luego pasta casera, sencilla pero perfecta. La cata de vinos venía acompañada de historias sobre cada botella; no pensaba que me interesaría tanto, pero terminé anotando en la servilleta cuál combinaba mejor con los cantuccini y el vinsanto del postre. Al final alguien sirvió grappa y mi amigo puso una cara tras probarla—la verdad, yo igual.
Después nos quedamos un rato en silencio, mirando los campos a través de las ventanas abiertas. Comer en un lugar donde todo se cultiva tiene algo que te conecta con la tierra—o quizás era el vino hablando. Sea como sea, repetiría esta excursión desde Montecatini sin dudarlo.
Sí, la recogida y regreso a tu alojamiento en Montecatini Terme están incluidos.
El almuerzo incluye antipasto toscano (embutidos), pasta casera, cantuccini con vinsanto y grappa. Se puede añadir un segundo plato por un coste extra.
Sí, pueden participar bebés y niños pequeños; se permiten cochecitos y hay asientos para bebés disponibles.
El trayecto desde Montecatini Terme hasta la finca es corto; depende del tráfico, pero suele ser menos de 30 minutos.
El menú principal incluye embutidos y pasta; las opciones vegetarianas pueden ser limitadas salvo que se soliciten con antelación.
Un guía local acompaña la visita a la finca y ofrece explicaciones en inglés sobre la producción de vino y aceite.
Sí, los animales de servicio están permitidos en esta experiencia.
Probarás varios vinos toscanos locales, con explicaciones sobre cada variedad durante el almuerzo.
Tu día incluye recogida en tu hotel de Montecatini Terme en coche o minivan, paseo guiado por viñedos y olivares en una finca en activo, un almuerzo ligero toscano con pasta casera, cantuccini con vinsanto y grappa para terminar—todo maridado con vinos locales antes de regresar relajado a casa.


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