Navega por la costa de Polignano en barco con un guía local, entrando en cuevas marinas y pasando por lugares emblemáticos como la Grotta Palazzese. Disfruta prosecco y taralli mientras flotas o te das un baño en esas aguas azules de película. Es un plan relajado, a veces divertido, siempre auténtico — volverás con el pelo salado y una sonrisa.
Lo primero que me pasó fue que casi pierdo el muelle — estaba mirando el agua y no los carteles. Nuestro capitán, Mario, me hizo señas con una sonrisa enorme y un “¡Tranquilla!” como si eso le pasara todos los días. Salimos desde el puerto Cala Ponte en Polignano a Mare, que ya olía a sal, protector solar y algo dulce del café cercano. El barco era más pequeño de lo que imaginaba (para bien), y al principio todos nos movíamos torpemente, pero alguien soltó un chiste sobre que “MAMMAMIA” sería lo que gritaríamos si caíamos al agua. Eso rompió el hielo.
Mientras navegábamos junto a la Grotta delle Rondinelle y Cala Paura, Mario nos señalaba los lugares donde los locales se lanzan al mar — parece que hay toda una técnica. Nos contó historias de Domenico Modugno (la estatua se ve aún más imponente desde el agua) y dónde hacen esa loca competencia de salto en Lama Monachile. Las cuevas fueron mucho más impresionantes de lo que esperaba; dentro de la Grotta Palazzese hay una luz azul-verde que hace que todo brille. En un momento intenté pronunciar “taralli” cuando repartieron snacks — Li se rió cuando lo dije mal. El prosecco sabía más fresco allá afuera, tal vez por el aire salado o porque todos estábamos contentos.
No pensaba nadar, pero al final terminé saltando — la presión del grupo funciona incluso con adultos, al parecer. El agua estuvo fría un segundo y luego perfecta. Bajo el agua había un silencio raro, solo mis burbujas, algo que todavía recuerdo a veces. En la cubierta, después, la gente se quedó en silencio un rato, secándose al sol. Pasamos por Scoglio dell’Eremita y Mario nos mostró la Grotta degli Innamorati — guiñó un ojo al decir que es “romántica”, pero nadie le pidió más detalles.
La excursión dura aproximadamente dos horas desde la salida hasta el regreso.
El tour comienza en el puerto Cala Ponte, el nuevo puerto turístico de Polignano a Mare.
Sí, hay oportunidad de lanzarse al mar durante la excursión.
Durante el paseo te servirán una copa de prosecco y un paquete de taralli.
Los bebés y niños pequeños pueden ir en cochecito; los bebés deben ir en el regazo de un adulto.
Se permiten perros pequeños a bordo en esta excursión.
Sí, hay opciones de transporte público cerca del puerto Cala Ponte.
Tu día incluye salida desde Cala Ponte con un guía local, tiempo para explorar cuevas y calas de la costa de Polignano, además de prosecco y taralli a bordo antes de regresar al puerto renovado (y probablemente con arena en el pelo).


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