Conocerás a productores locales en Creta, degustarás ocho tipos de miel y aceite de oliva virgen extra bajo antiguos olivos y escucharás historias familiares que pasan de generación en generación. Disfrutarás experiencias prácticas con colmenas y prensas, y mucho tiempo para saborear sabores que probablemente nunca habías probado. Es una experiencia cálida, cercana e inolvidable.
Lo primero que me llamó la atención fue el aroma: cálido, herbáceo, como hierbas secas al sol y un toque dulce que venía desde detrás de la vieja casa de piedra. Nuestra guía, María, nos llamó con las manos pegajosas (acababa de revisar una colmena, dijo riendo). Empezó a contarnos sobre sus bisabuelos, cómo plantaron estos olivos cuando Creta aún era caminos de tierra y burros. Intenté imaginarlo mientras me ofrecía una cucharadita de miel—de un dorado oscuro, casi ahumado. No esperaba ese sabor para nada.
Recorrimos los olivos y las colmenas, María señalando cuáles aceitunas dan el mejor aceite virgen extra (“estas son tercas,” sonrió). Se escuchaba un zumbido suave de las abejas, no daba miedo, más bien parecía música de fondo, y de vez en cuando se percibía ese aroma verde y fresco de hojas aplastadas bajo los pies. Nos mostró cómo prensan las aceitunas en frío justo ahí, en el lugar. No es una fábrica enorme; más bien una cocina familiar que huele a aceite picante y tomillo silvestre.
Al final nos sentamos a la sombra—ocho cuencos pequeños alineados: diferentes mieles y aceites para probar. Algunos florales, otros casi amargos o picantes. María nos dio consejos sobre qué combinar con qué (yo confundí el orden un par de veces—ella solo sonrió). Aún recuerdo esa miel con un toque de pino. Bromeamos con llevarnos un tarro entero en la maleta, pero siendo sinceros, ¿no será el recuerdo lo que más dure?
Sí, todas las áreas y opciones de transporte son accesibles para sillas de ruedas.
Durante la degustación probarás ocho variedades diferentes.
Sí, tendrás momentos para aprender de forma práctica sobre la apicultura y la producción de aceite de oliva.
Sí, los bebés pueden participar en cochecitos o sillas de paseo; hay asientos especiales disponibles.
Serás acompañado por miembros de la familia propietaria durante toda la visita.
Tu visita incluye un ticket completo para degustar ocho tipos de miel y aceite de oliva virgen extra producidos en el lugar por la familia anfitriona; además, recibirás consejos prácticos de tu guía mientras exploras juntos sus huertos y colmenas—todo en grupos pequeños para una experiencia íntima.


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