Subirás a un barco en Costa Brava con instructores expertos que te guiarán paso a paso antes de dos inmersiones fáciles para principiantes—viendo pulpos o barracudas en el camino. Todo el equipo de buceo está incluido, además de seguro y fotos de tus momentos bajo el agua. Prepárate para aire salado, risas y esa paz extraña que sientes al salir a la superficie—quizá se quede contigo más tiempo de lo que imaginas.
Ya estábamos un poco movidos en el barco cuando me di cuenta de lo salado que sabía el aire—como si pudieras casi masticarlo. Nuestra instructora, Marta, me pasó el traje de neopreno y sonrió: “Te acostumbrarás al olor.” No estaba seguro si se refería al mar o a mis nervios. El agua de la Costa Brava tenía un tono verdeazul profundo y, sinceramente, yo estaba más concentrado en no tropezar con mis propias aletas que en otra cosa. Marta nos explicó lo básico justo en la cubierta—cómo respirar, qué no tocar (al parecer a las morenas no les gustan las sorpresas), y cómo hacer señales si necesitas subir. Lo hacía sonar sencillo, pero nos miraba de reojo como si supiera que olvidaríamos la mitad en cuanto estuviéramos bajo el agua.
La primera vez que metí la cara bajo el agua me puse un poco nervioso—el frío me dio en las mejillas y todo sonaba apagado excepto mi propia respiración. Es raro escucharte tan fuerte en tu cabeza. Pero entonces vi unos pececillos plateados que se movían rápido y me olvidé del miedo. Marta se quedó cerca; me daba pulgares arriba y señalaba cosas que nunca habría notado—un pulpo escondido en una roca, una barracuda que parecía dueña del lugar. La segunda inmersión fue más fácil de alguna manera. Quizá porque ya había aprendido a moverme sin hacer aspavientos (más o menos). Hubo un momento en que la luz del sol atravesó el agua y todo se volvió dorado por un segundo—todavía lo recuerdo.
Después, de vuelta en el barco, nuestro grupo compartió impresiones—alguien juraba haber visto más de diez especies diferentes en una sola inmersión. Tenía el pelo pegado a la cara, la sal me picaba los labios, pero no podía dejar de sonreír. Marta nos sacó unas fotos con cara de atontados pero felices (las envían después). Si estás pensando en probar un día de doble inmersión para principiantes en Costa Brava—aunque estés nervioso o torpe como yo—no lo pienses demasiado. Los guías saben lo que hacen y, sinceramente, no se trata de ser perfecto sino de dejarte flotar un rato.
Sí, está pensada para quienes nunca han buceado antes, no se necesita experiencia previa.
La profundidad máxima es de 12 metros en aguas confinadas del mar.
Sí, instructores certificados te acompañan en todo momento durante las dos inmersiones.
Podrás ver pulpos, morenas, barracudas y muchas especies locales de peces.
Todo el equipo necesario para bucear está incluido en la excursión.
Sí, todas las áreas y superficies son accesibles para sillas de ruedas.
Sí, durante las inmersiones te hacen una sesión de fotos gratuita.
La edad mínima es 8 años y se requieren habilidades básicas para nadar.
Tu día incluye todo el equipo de buceo, dos inmersiones guiadas desde barco en Costa Brava con instructores certificados a tu lado en todo momento, seguro completo durante la actividad y fotos subacuáticas gratis que te envían después para que no tengas que preocuparte por llevar cámara.


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