Sumérgete en las aguas termales volcánicas de La Fortuna, deja que los sonidos de la selva calmen tu mente mientras el agua mineral tibia relaja cada músculo. Recorre senderos sombreados entre baños y disfruta un almuerzo fresco costarricense mientras la bruma se cuela entre las hojas. No es un lugar ostentoso, sino una paz auténtica que querrás llevar contigo.
Tu visita incluye la entrada a todas las piscinas termales naturales de Ecothermal Fortuna cerca de La Fortuna, uso de toallas y taquillas para tu comodidad, estacionamiento en el sitio si llegas en coche, y accesibilidad total para sillas de ruedas para que todos puedan relajarse sin preocupaciones.
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Las piscinas se alimentan directamente de manantiales volcánicos — se siente en el agua, casi sedosa pero con un ligero cosquilleo si te quedas mucho tiempo cerca del punto más caliente. Había familias riendo bajito, una pareja susurrando bajo unas ramas que colgaban. El vapor difuminaba todo un poco. En un momento me dejé flotar boca arriba y escuché a los pájaros discutiendo arriba. Es curioso cómo tus músculos solo recuerdan la tensión cuando finalmente se relajan.
Después de bañarnos, caminamos por senderos serpenteantes — nada sofisticado, solo verde por todos lados y unas flores rojas tan intensas que parecían falsas, pero no lo eran. El almuerzo fue sencillo pero delicioso: pescado fresco con arroz y plátanos, y un jugo que sabía a guayaba (pregunté pero olvidé el nombre). El personal mantenía todo tranquilo; nadie nos apuraba ni molestaba. También vi que el acceso para sillas de ruedas es bueno — un par de personas se movían sin problema.
Sigo pensando en esa sensación cuando sales de la piscina y el aire fresco te toca la piel por un instante antes de envolverte en la toalla. No sé por qué eso me quedó más grabado que cualquier foto.
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