Avistarás delfines en el Golfo de Nicoya con un guía local, harás snorkel cerca de los islotes rocosos de Isla Tortuga y luego te relajarás con fruta fresca y almuerzo en la arena. Risas, quizás algún mono o un naufragio antiguo, y momentos donde Costa Rica se siente muy real—calor en la piel, sal en el cabello.
No esperaba oler café en un barco en medio del Golfo de Nicoya, pero ahí estábamos—nuestro guía Marco sirviendo en tazas pequeñas mientras todos se asomaban por la baranda buscando delfines. Nunca había visto a tanta gente quedarse en silencio al mismo tiempo. El agua estaba como un espejo esa mañana, salvo cuando alguien gritaba “¡ahí!” y una aleta rompía la superficie. Es curioso cómo puedes sentir emoción y calma al mismo tiempo. Marco nos contó historias sobre un naufragio cercano—señaló un pedazo oxidado que asomaba con la marea baja, como un secreto que solo conocen los locales. Creo que dijo que era de la Segunda Guerra Mundial. Quizá debería haber prestado más atención, pero la verdad es que me distrajo el sol en mis brazos y las risas cuando alguien intentaba (y fallaba) ver un mono en Isla Negritos.
Pasamos lo suficientemente cerca de Negritos para ver árboles enredados sobre rocas afiladas—Marco bajó la velocidad y todos estiramos el cuello con la esperanza de ver monos araña. Alguien dijo haber visto uno, pero yo solo alcancé a ver un destello de pelaje marrón antes de que desapareciera. De repente anclamos cerca de unos islotes rocosos justo antes de Isla Tortuga para hacer snorkel. El agua estaba más fría de lo que esperaba—tan clara que podías ver peces moverse entre tus piernas si te quedabas quieto. Mi máscara se empañaba, pero no me importaba; no dejaba de pensar en lo salado que sabía todo y en lo vivos que se veían esos peces azules contra las rocas. Hay algo en flotar ahí con extraños que te hace sentir conectado de una forma rara—no sé si tiene sentido.
Después desembarcamos en Isla Tortuga. La arena se sentía casi como polvo bajo los pies, tan caliente que tuve que saltar un poco hasta llegar a una sombra donde nos esperaba fruta (piña tan dulce que me dolían los dientes). Más tarde llegó el almuerzo—pescado a la parrilla para mí, aunque también había pollo y opciones vegetarianas—y nos sentamos en mesas de picnic bajo palmeras con los pies todavía llenos de arena. La gente se fue dispersando después de comer; algunos se echaron una siesta, otros caminaron por la playa o simplemente miraban el mar como si no pudieran creer que estaban allí. Aún recuerdo esa vista—el color del cielo justo sobre la isla, casi demasiado brillante para mirar directamente.
Sí, el equipo de snorkel está incluido en el tour, aunque puedes llevar el tuyo si prefieres.
Sí, incluye un almuerzo típico con opciones de pescado a la parrilla, pollo o vegetariano.
El tour incluye un paseo en barco cruzando el Golfo de Nicoya desde Puntarenas hasta Isla Tortuga.
No, no se garantiza ver delfines, pero los guías los buscarán durante el trayecto.
El tour incluye recogida en Puntarenas; revisa los detalles al reservar para confirmar.
Sí, hay opciones vegetarianas disponibles para el almuerzo en Isla Tortuga.
El tour es apto para familias, pero los bebés deben ir en el regazo de un adulto; consulta recomendaciones de salud antes.
La isla está menos llena de lunes a jueves; los fines de semana suele haber más gente.
Tu día incluye recogida en Puntarenas, todos los paseos en barco por el Golfo de Nicoya con guía bilingüe (español e inglés), café y galletas a bordo mientras buscas delfines y escuchas sobre naufragios locales, uso completo del equipo de snorkel cerca de los arrecifes o islotes rocosos de Isla Tortuga (o puedes llevar el tuyo), agua embotellada y refrescos para mantenerte fresco bajo el sol, además de fruta tropical fresca seguida de un almuerzo típico costarricense—elige entre pescado a la parrilla, pollo o vegetariano—servido en la playa de arena de Tortuga antes de regresar por la tarde.


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