Recorrerás senderos junto al río cerca de Rincón de la Vieja con un guía local, escalarás rocas y escaleras, cruzarás arroyos frescos y nadarás hasta una cueva escondida para llegar a la cascada La Leona. Prepárate para zapatos embarrados, nuevos amigos de todo el mundo y ese choque de frescura en la cara al ver la cascada de cerca.
No tenía muy claro en qué me estaba metiendo hasta que estuvimos en la entrada del sendero en Guanacaste, justo a las afueras de Rincón de la Vieja. Nuestro guía, Diego, repartió bolsas impermeables y sonrió como si supiera algo que nosotros no. El río Blanco estaba justo ahí, ruidoso y turbio por el volcán río arriba, y se olía piedra mojada y un aroma intenso del bosque. Salimos en grupo (creo que éramos de al menos cuatro países), todos midiéndonos pero con buena onda.
El camino no es fácil, para que lo sepas. Hay barro que se pega a las botas, piedras que parecen firmes y no lo son, y unas escaleras clavadas en el acantilado donde de verdad dudé. Diego siempre nos revisaba —me llamaba “amiga” cada vez que resbalaba— y señalaba pájaros que jamás habría visto. En un momento tuvimos que cruzar un arroyo saltando de piedra en piedra, y alguien detrás empezó a cantar bajito (ni idea en qué idioma). Pensé en lo curioso que es acercarte tanto a desconocidos cuando todos intentan no caer al agua.
La parte final es una locura: te vas arrastrando con una cuerda por agua hasta el pecho dentro de una cueva oscura. Mi corazón latía tan fuerte que parecía rebotar en las paredes de roca. Y de repente, ahí estaba la cascada La Leona, cayendo con fuerza en una poza azul verdosa que parecía de mentira, pero no lo es. La bruma es helada y sabe casi dulce en los labios. Algunos se lanzaron a nadar; yo me quedé un rato quieta, tratando de absorber todo. Hay algo mágico en estar dentro de esa cueva, con risas y gritos sobre el rugido del agua —aún lo recuerdo cada vez que escucho un río en casa.
La ruta es de dificultad media, con caminos rocosos, cruces de arroyos y escaleras; se recomienda buena condición física.
Sí, tendrás que vadear o nadar usando una cuerda para entrar a la cueva donde está la cascada.
Sí, hay chalecos disponibles si los necesitas durante la excursión.
Lleva zapatos cerrados con buen agarre (nada de chanclas), ropa y calzado extra para cambiarte después, y toallas.
No incluye recogida en hotel, pero hay opciones de transporte público cerca.
El tour dura unas 3 horas en total, de principio a fin.
No se recomienda para personas con movilidad limitada o poca condición física debido al terreno irregular.
Tu día incluye bolsas impermeables para tus cosas y acceso a vestuarios y baños antes o después del recorrido. Hay chalecos salvavidas si los necesitas, además de la guía constante de expertos locales que mantienen el ritmo seguro (y sueltan algún chiste para animar el camino).


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