Recorrerás Cradle Mountain al anochecer con un guía local, buscando wallabies y wombats mientras aprendes sus historias. Disfruta de pasarelas iluminadas con linternas, avistamientos cerca de Mount Kate Hut y por Cradle Valley Walk, con recogida y regreso al hotel para que solo te preocupes por la aventura. El silencio nocturno aquí te acompaña mucho después de irte.
Tu noche incluye recogida y regreso gratuitos en Cradle Mountain, comentarios guiados por un experto local durante la caminata y el traslado, linternas para cada participante para no perder detalle de la fauna en las pasarelas o senderos del bosque —todo pensado para que te concentres en descubrir animales sin preocuparte por la logística.
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Cradle Mountain: Tour nocturno para ver fauna con recogida incluidaEstás aquí★ 4.86 (85)2hUS$ 90
Cradle Mountain: Tour de Alimentación de Demonios de Tasmania y Paseo por el SantuarioAcércate a los demonios de Tasmania en Cradle Mountain, participa en una sesión de alimentación guiada, recorre el santuario todo el día y disfruta de parking gratis en el lugar.★ 4.93 (82)1hUS$ 29Ver › No esperaba sentir nervios al bajar del bus, pero hay algo especial en Cradle Mountain cuando cae la noche: el aire frío que me pellizca las mejillas y el silencio del bosque roto solo por algún que otro clic lejano. Nuestro guía, Pete, repartió linternas con una sonrisa como si guardara un secreto. Yo luchaba con la mía, casi esperando tropezar con mis botas antes de ver siquiera un wallaby. Estábamos a pocos minutos del alojamiento, pero ya parecía otro mundo.
Lo primero que noté fue el olor: hojas húmedas y ese aroma fresco que queda justo después de la lluvia. Pete hablaba bajito mientras señalaba pademelones (que, por cierto, no tienen nada que ver con melones), cuyos ojos brillaron un instante con la luz antes de desaparecer entre la hierba. Alguien susurró detrás de mí sobre los wombats y me hizo gracia porque, sinceramente, los imaginaba más grandes. Las pasarelas crujían bajo nuestros pies mientras avanzábamos por Cradle Valley Walk; no podía dejar de mirar al cielo, que a esa hora se tornaba casi púrpura.
Nos detuvimos cerca de Mount Kate Hut y simplemente esperamos, sin hablar mucho, atentos a cualquier ruido o ese extraño gruñido que hacen los wombats. Pete nos contó historias sobre los Diablos de Tasmania (los llamó “los locales con actitud”) y todos intentamos ver alguno con la linterna. Esta vez no hubo suerte, pero ver a los quolls correr por ahí ya fue toda una aventura. De regreso, pasando por Waldheim Chalet, reinó el silencio otra vez —quizá por cansancio o por pensar en lo distinto que se ve todo de noche aquí. Aún recuerdo esos momentos de calma entre avistamientos, cuando te das cuenta de lo vivo que está todo si realmente prestas atención.
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