Saldrás desde Puerto Escondido con un guía y capitán local que conocen el mar como la palma de su mano. Verás delfines juguetones de cerca, tortugas y peces voladores deslizándose, y quizás puedas nadar si el mar lo permite. El olor a sal queda pegado mucho después de volver a tierra — lo recordarás cada vez que escuches las olas.
Apenas habíamos terminado el café cuando la van llegó a nuestra puerta en Puerto Escondido — ese aire salado de la mañana ya anunciaba el mar. El trayecto al muelle fue corto, pero suficiente para que nuestro guía, Martín, bromeara sobre cómo los delfines “duermen con un ojo abierto”. Intenté imaginarlo. La verdad, yo seguía medio dormido. El sol todavía no pegaba fuerte, lo cual fue una suerte. Se sentía ese bullicio de lanchas preparándose, gaviotas discutiendo en el cielo y olor a bloqueador por todos lados — ¿ubicas ese aroma a coco tan intenso?
El capitán nos saludó con una sonrisa fácil y el cabello aclarado por el sol. Chalecos puestos, salimos cruzando las olas. Es curioso: desde la orilla el Pacífico parece tranquilo, pero en cuanto sales, empiezas a brincar sobre las olitas y el agua salada te llega a los labios. Martín señaló un grupo de aves dando vueltas y dijo que eso suele ser señal de delfines cerca. Y sí, como veinte minutos después (perdí la noción del tiempo), vimos aletas cortando el agua — no eran uno ni dos, sino grupos enteros nadando a nuestro lado. Alguien gritó de emoción; no diré que fui yo, pero… podría haber sido.
No esperaba ver tantos otros animales — tortugas marinas flotando como si fueran sabias, peces voladores escapando de nuestro paso y hasta un par de mantas mobula saltando antes de desaparecer. Se habló de nadar si el mar lo permitía, pero hoy Martín negó con la cabeza — había mucha corriente. Nadie se quejó; estar tan cerca ya era una locura. Nos contó historias de ballenas que se ven en invierno (de noviembre a marzo) y me prometí volver en esa época.
Ya en tierra, las piernas me temblaban un buen rato (el “mareo de tierra” es real), y seguía repasando esos destellos plateados en mi cabeza. Es increíble cómo se pasan tres horas allá afuera — todavía pienso en esos delfines compitiendo con nosotros bajo el cielo oaxaqueño.
Sólo se permite nadar si las condiciones del mar son seguras; el capitán lo decidirá ese día.
El tour dura aproximadamente 3 horas de principio a fin.
Sí, la recogida en hotel está incluida dentro de Puerto Escondido.
Puedes ver tortugas marinas, mantas mobula, peces voladores, aves marinas y a veces ballenas entre noviembre y marzo.
Sí, es apto para todos los niveles y hay asientos para bebés disponibles bajo petición.
Se recomienda llevar traje de baño, gorra, lentes de sol, bloqueador solar y repelente de insectos.
Sí, la lancha cuenta con zonas techadas para mayor comodidad durante el recorrido.
Tu experiencia incluye recogida en hotel en Puerto Escondido, paseo en lancha con sombra guiado por un capitán y guía local expertos en la zona, chalecos salvavidas para todos y todas las oportunidades de ver fauna marina antes de regresar a tierra.


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