Recorre los paisajes más salvajes de Marruecos en este tour de 3 días de Marrakech a Fez: pasos de montaña, kasbahs milenarias, valles de palmeras y una noche bajo las estrellas del Sahara tras tu paseo en camello. Disfruta la hospitalidad bereber, sabores locales y momentos que recordarás mucho más que cualquier foto.
Lo primero que salió mal fue que se me apagó el móvil justo cuando empezábamos a subir el paso Tizi-n'Tichka. No era lo ideal para sacar fotos, pero al final me dediqué a mirar cómo la carretera serpenteaba entre las montañas del Atlas. Nuestro conductor, Youssef, se rió cuando le pregunté si alguna vez se cansaba de esas vistas. “Nunca”, me dijo mientras miraba la tierra roja y las ovejas dispersas. El aire allá arriba se sentía frío y ligero, como si olieras nieve cerca. Paramos a tomar un café en una caseta al borde de la carretera donde un niño intentó venderme un fósil (caí en la tentación). Para cuando llegamos a Aït Ben Haddou, tenía las manos pegajosas de los dátiles que alguien repartió en la furgoneta.
Había visto fotos de Aït Ben Haddou antes — lo de Juego de Tronos y todo eso — pero caminar por esos callejones polvorientos con nuestro guía señalando qué puertas pertenecían a familias que aún viven allí fue otra cosa. Las paredes de la kasbah eran rugosas al tacto y más cálidas de lo que esperaba bajo el sol. Almorzamos en Ouarzazate (otra vez tagine; no me quejo), y luego seguimos por el valle del Dades, con sus campos de rosas y pueblos diminutos que parecían no acabar. Cerca de Tinghir hubo un momento que me quedó grabado: un anciano nos saludó desde su burro, no sé por qué me llegó tanto.
La mañana siguiente en Tinghir empezó tranquila: té de menta, pan con miel y el sol asomando entre las baldosas del patio. Caminar por las gargantas del Todra fue más silencioso de lo que imaginaba — solo el agua corriendo sobre las piedras y algunos niños bereberes cuidando cabras al borde del río. Después del almuerzo (esta vez tortilla), nos dirigimos a Merzouga. El desierto me impactó de golpe: viento caliente, dunas naranjas que parecían no tener fin. Casi me caigo del camello intentando sacar una foto (el guía me pilló riendo). Ese atardecer sobre Erg Chebbi… no hay palabras sin sonar cursi.
La noche en el Sahara es otra historia. Tambores junto al fuego, estrellas tan nítidas que casi duelen a la vista, arena fresca bajo los pies descalzos fuera de la tienda. Nuestros anfitriones nómadas contaron historias en francés y algo de árabe; solo entendí la mitad pero no importó. Dormí mejor de lo que esperaba — quizás por todo ese silencio o simplemente por estar lejos de todo lo conocido.
El tour dura tres días y dos noches, desde Marrakech hasta Fez.
Sí, incluye un paseo en camello de una hora por las dunas de Erg Chebbi.
La primera noche es en un hotel cómodo en Tinghir; la segunda en una tienda privada en un campamento de lujo en el desierto de Merzouga.
Se incluyen las cenas de ambas noches y los desayunos cada mañana.
Sí, la recogida en hotel está incluida al inicio del viaje desde Marrakech.
El tour es accesible para sillas de ruedas, los bebés pueden ir en cochecitos y también se permiten animales de servicio.
Sí, se visita la Kasbah de Aït Ben Haddou, además de las gargantas del Todra y el valle del Dades en el camino.
Recomiendan llevar ropa de capas para el cambio de temperaturas, protección solar y calzado cómodo para caminar por arena y caminos rocosos.
Tu viaje incluye recogida en hotel en Marrakech, alojamiento en habitación privada en Tinghir la primera noche y tienda privada en un campamento de lujo en Merzouga la segunda noche. Disfruta de un paseo en camello de una hora por las dunas de Erg Chebbi y sandboarding si te animas; se incluyen cenas y desayunos cada día antes de dejarte en tu hotel o riad en Fez.


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