Únete a una clase de surf en grupo relajada en la playa de Essaouira con un instructor local que te guía paso a paso. Todo el equipo está incluido y las sesiones se adaptan a tu ritmo, así que seas principiante o tengas algo de experiencia, disfrutarás las olas y te llevarás recuerdos con arena en los pies.
Sí, está pensada para quienes nunca han surfeado o quieren mejorar lo básico. El instructor adapta la clase al nivel de cada persona.
El tiempo es flexible, pero suele durar unas 2 horas; puede extenderse según el ritmo del grupo.
Sí, todo el equipo necesario—tabla y traje—está incluido en la reserva.
Sí, tanto las instalaciones del club como el acceso a la playa son accesibles para sillas de ruedas y cochecitos.
Tu experiencia incluye todo el equipo de surf (traje y tabla), la guía de un instructor local certificado durante toda la sesión, uso de vestuarios con lockers seguros para tus cosas y duchas en el lugar para que puedas refrescarte antes de continuar tu día.
Ya estábamos riendo antes de pisar la arena—de esos días en que el cielo está un poco nublado y el olor a mar se siente desde lejos. El club de surf está justo en la playa de Essaouira, escondido tras una fila de puertas azules. Nuestro instructor, Youssef, repartía trajes y tablas, haciendo bromas en francés e inglés mientras nos poníamos el equipo. La verdad, estaba nervioso—nunca había probado una clase grupal de surf, y menos en Marruecos.
Al salir a la playa, el viento se levantó (Essaouira es famosa por eso), moviendo mi cabello y llenando el ambiente de energía. Youssef nos reunió en círculo y nos enseñó a remar y a ponernos de pie en la tabla—él lo hacía ver fácil, pero mis brazos parecían gelatina a los cinco minutos. “No se preocupen,” sonrió, “todos se caen al principio.” El agua estaba fría al principio, pero nada insoportable una vez que te movías. Me tragué agua salada y me reí; había una señora mayor a mi lado que aplaudía cada vez que alguien se mantenía de pie aunque fuera un instante.
La sesión duró más de lo que esperaba—nos dejaron avanzar a nuestro ritmo. Cuando finalmente volvimos a la orilla, con arena por todos lados, Youssef nos chocó las manos como si hubiéramos ganado algo grande. Había duchas junto a los lockers para que pudieras limpiarte antes de volver al pueblo. Aún recuerdo esa sensación—el sol en la cara, el traje pegado a la piel, cansado pero feliz.

¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?