Recorre el Mercado Nomentano de Roma con un chef local antes de aprender a hacer pasta fresca a mano en su cocina. Disfruta tus creaciones en un almuerzo con vino, comparte historias alrededor de la mesa y termina con café y limoncello — todo envuelto en la auténtica calidez romana que te llevarás a casa.
Siempre me pregunté si la pasta en Roma sabía diferente por los ingredientes o simplemente por el ambiente de la ciudad. Así que cuando nos apuntamos a esta clase de pasta cerca del Mercado Nomentano, estaba más nervioso de lo que imaginaba — sobre todo por tener que amasar frente a desconocidos. Nuestra chef, Mónica, nos recibió con una sonrisa rápida y un “¡Ciao ragazzi!” que me hizo sentir que quizá no la iba a liar tanto. Empezamos abriéndonos paso entre los pasillos estrechos del mercado, con el aire cargado de albahaca y tomates tan rojos que parecían de mentira. Mónica charló con un vendedor en italiano rapidísimo — entendí dos palabras, nada más — y luego nos dio a cada uno una flor de calabacín para oler. Era más suave de lo que esperaba, casi dulce.
De vuelta en su cocina (la llaman Kitchen of Mamma — suena cursi hasta que estás ahí), nos lavamos las manos y nos pusimos manos a la obra. Al principio la masa se me pegaba a los dedos, pero Mónica solo me guiñó un ojo y dijo “¡Más harina!” El ritmo de todos estirando y riendo ahogaba cualquier nerviosismo. Había una pareja mayor de Florencia que no paraba de discutir sobre qué tan finas debían quedar las tagliatelle — seguro que ninguno ganó. También aprendimos a formar raviolis, presionando los bordes hasta sellarlos. El relleno olía a nuez moscada y queso; me pillé robando bocados cuando nadie miraba.
El almuerzo fue como sentarse a la mesa de una familia después de una mañana intensa. La pasta sabía más rica que cualquier cosa que haya hecho en casa (quizá es el aceite de oliva o simplemente Roma). Las copas chocaban, las historias fluían — Mónica nos contó que su abuela sigue haciendo pasta todos los domingos, aunque ya tiene 90 años. Después del café y limoncello (que pica más de lo que parece), nadie tenía prisa por irse. La verdad, todavía recuerdo ese primer bocado de ravioli cada vez que paso por una charcutería italiana.
Sí, hay opciones vegetarianas si se lo comunicas al chef al llegar.
Sí, hay un paseo guiado por el Mercado Nomentano antes de empezar a cocinar.
No, lamentablemente no hay opciones veganas ni sin gluten para esta clase.
Comerás la pasta que prepares junto con vino, café y limoncello.
La edad mínima para esta experiencia es 8 años.
La clase se lleva a cabo en Kitchen of Mamma, cerca del Mercado Nomentano en Roma.
Sí, hay opciones de transporte público cerca del punto de encuentro.
No, no hay código de vestimenta — ropa cómoda es perfecta para esta experiencia práctica.
Tu día incluye un paseo guiado por el Mercado Nomentano con tu chef, todos los ingredientes para preparar pasta romana desde cero en Kitchen of Mamma, y un almuerzo con tus propias creaciones acompañado de vino italiano. También disfrutarás de café y limoncello al final, además de recetas para llevar a casa y un pequeño certificado si quieres demostrar que sobreviviste a amasar pasta en Roma.
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?