Navega por la Riviera Francesa en un tour privado en barco desde Nice a Mónaco, con paradas para nadar en calas secretas y disfrutar de pasteles frescos con vino local. Tu capitán comparte historias de villas famosas mientras te relajas en cojines al sol o haces snorkel en cuevas escondidas. Risas, momentos de calma y un pedazo de la vida en la Côte d’Azur que recordarás mucho después de secarte.
“¿Ves esa villa?” preguntó nuestro capitán señalando una mansión rosa pálido medio oculta entre pinos parasoles. Entrecerré los ojos bajo el sol salado e intenté imaginar a viejas estrellas de cine descansando allí. Acabábamos de salir del puerto de Saint-Jean-Cap-Ferrat y, la verdad, aún estaba distraído con el olor a protector solar y las migas de pastel en mis dedos. El barco se sentía suave bajo los pies —cojines por todos lados— y el mar tenía ese azul irreal que solo ves en postales o en sueños. Hubo un momento en que pasamos junto a un mega-yate y alguien nos saludó; yo saludé de vuelta como si realmente perteneciera allí (que no es el caso).
Anclamos frente a Cap Ferrat en aguas tan transparentes que se podían contar las piedrecitas del fondo. Nuestro guía —que creció por la zona— nos contó qué playas solo se pueden alcanzar en barco, y luego repartió rosado bien frío y unos pastelitos con un toque de azahar. Intenté pronunciar “socca” correctamente; Li se rió cuando lo dije mal. El silencio fue raro al principio —solo se oían cigarras y música lejana de otro barco— pero luego se volvió perfecto. Algunos nos lanzamos a nadar (el agua estaba más fría de lo que esperaba), mientras otros se recostaron con gafas de sol, disfrutando de esa sensación única.
No esperaba interesarme por las villas de famosos o quién tiene qué yate, pero escuchar historias sobre la casa de Bono en Èze-sur-Mer me despertó curiosidad. También paramos allí —anclados justo enfrente— y comimos melón mientras pequeños peces nadaban entre nuestros dedos. Más tarde, en La Mala Plage cerca de Cap d’Ail, nos turnamos para hacer snorkel en una cueva marina que desde arriba parecía casi irreal, pero que por dentro tenía un eco extraño (mi corazón se aceleró sin razón). Es difícil explicar por qué flotar ahí se sintió tan distinto a cualquier otra excursión desde Nice —quizás es simplemente estar lejos de las multitudes por un rato.
El tour empieza en el puerto de Saint-Jean-Cap-Ferrat.
Sí, hay paradas para nadar en playas y calas remotas accesibles solo por mar.
Sí, se sirven aperitivos franceses con snacks, fruta, pasteles, jugos, vino y más.
El equipo de snorkel está incluido para explorar cuevas marinas o aguas cristalinas durante la ruta.
El contenido no especifica duración exacta, pero se describe como una experiencia de día completo.
El tour comienza en el puerto de Saint-Jean-Cap-Ferrat; hay opciones de transporte público cerca.
Se ancla frente a una cueva natural accesible solo por mar, que puedes visitar haciendo snorkel o con un seascooter ecológico que se proporciona a bordo.
Tu día incluye el uso de un elegante day-cruiser equipado con amplios cojines para tomar el sol, sistema de sonido, ducha de agua dulce y seascooter ecológico (en verano), además de toallas de playa y equipo de snorkel. Las bebidas van desde vino rosado hasta cócteles Bellini; los snacks incluyen pasteles, fruta y aperitivos franceses, todo servido mientras navegas entre Nice, Mónaco y calas escondidas antes de regresar a tierra.


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