Antes de salir en Seward escucharás ladridos de perros de trineo—y luego montarás detrás de ellos como un musher del Iditarod, verás salmones en el lago Bear, caminarás hasta el glaciar Exit con un guía local de toda la vida y te calentarás con un almuerzo que ofrece trece opciones. No es solo turismo; es sentir Alaska bajo tus botas y entre tus dedos.
Lo primero que me llamó la atención fue el ladrido: fuerte, emocionado, resonando entre los árboles cuando llegamos a Seward. El aire estaba lo suficientemente frío como para sentirlo en la nariz, pero no tanto como para querer meterse corriendo. Nuestro guía, Dave (que lleva décadas viviendo aquí), sonrió al vernos embobados mirando a los perros. “Están listos para correr”, dijo, y la verdad, yo también. Hay algo mágico en ver de cerca a esos campeones del Iditarod—con el pelaje aún cubierto de nieve, las patas moviéndose—y luego montar detrás de ellos que me hizo sentir como un niño otra vez. Intenté decir “¡mush!”, pero más que nada me reíeron Dave y los perros.
Después del paseo en trineo (que fue más salvaje de lo que esperaba—agárrate fuerte), recorrimos el pueblo de Seward. No es muy grande, pero tiene un encanto terco: barcos de pesca meciéndose en el puerto, murales que se descascaran por el aire salino, gente saludando aunque no te conozcan. Dave señaló el “Mile 0” del Iditarod—no sabía que empezaba justo aquí—y luego paramos cerca del lago Bear, donde los salmones luchaban para remontar el río. El agua olía a fresco y un poco metálico; hubo un momento de silencio donde todos solo mirábamos a los peces saltar.
Luego llegó el glaciar Exit—una caminata corta, pero la verdad sentí las piernas después de tanta emoción. El sendero estaba embarrado en algunos tramos (lleva buen calzado), pero ver esa pared de hielo azul tan cerca es otra cosa. El grupo quedó en silencio un momento—solo el crujir de las botas en la grava y el viento moviendo los abetos. El almuerzo después supo mejor que cualquier plato gourmet: sopa caliente, sándwiches de salmón a la parrilla (yo pedí el número 8), y opciones para quienes no comen pescado o gluten o lo que sea. Había 13 opciones—conté dos veces porque no podía decidirme.
Me sigo acordando de ese instante junto al glaciar—el silencio antes de que alguien hiciera un chiste sobre spray para osos—y de lo pequeños que nos sentimos ante tanta inmensidad helada. Si buscas una excursión real desde Seward con auténticos locales que te muestren el lugar (y sí, con almuerzo incluido), esta es la indicada.
El tour dura aproximadamente un día y está coordinado con los horarios del tren para mayor comodidad.
Sí, incluye almuerzo con 13 opciones que cubren la mayoría de dietas.
Sí, participarás en un paseo real en trineo guiado por mushers expertos y sus perros.
Sí, el tour incluye recogida y regreso al hotel o puerto.
Sí, bebés y niños pequeños pueden unirse; se permiten cochecitos y los bebés van en el regazo de un adulto.
Usa zapatos cómodos de suela plana y prepárate para estar al aire libre hasta 90 minutos según el clima.
Sí, la mayoría de restricciones alimentarias están cubiertas entre las 13 opciones disponibles.
Podrás ver salmones remontando en el lago Bear y otros animales a lo largo del recorrido.
Tu día incluye recogida en tu hotel o puerto en Seward, un emocionante paseo en trineo con huskies campeones del Iditarod en la propiedad de la familia Seavey, caminatas guiadas por el sendero Overlook en el glaciar Exit dentro de Kenai Fjords, tiempo para observar salmones en el lago Bear si están en temporada, y un almuerzo completo con trece opciones diferentes—todo con un guía local experto que conoce cada rincón del pueblo y te dejará de vuelta donde te recogieron.


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