Sube a un clásico barco de río en Savannah para dos horas de música gospel sureña, buffet de soul food (pollo frito y cerdo desmenuzado), y vistas de la ciudad desde el agua. Risas, cantos con el corazón y momentos para escuchar juntos, además de té dulce o lo que elijas en el bar.
Te confieso que casi pierdo el barco porque me quedé demasiado tiempo recorriendo River Street, distraído por el aroma de los pralines y un tipo tocando blues en un banco. Pero cuando finalmente cambiamos nuestro cupón por el pase de abordaje (la taquilla está justo al lado del muelle), subir a ese barco rojo, blanco y azul fue como entrar en una película. El aire olía a pollo frito y barbacoa — nada sutil, pero honestamente me abrió el apetito de una forma inesperada. Había familias vestidas para el domingo, parejas tomándose de la mano, y la abuela de alguien ya tarareaba la música antes de que zarparamos.
Nuestro mesa estaba junto a la ventana, así que en cuanto el barco se alejó por el río Savannah, pude ver las luces parpadeando a lo largo de River Street detrás de nosotros. La banda arrancó con una vieja canción gospel (ojalá recordara cuál), las voces se elevaban sobre el tintinear de platos y cubiertos. Nuestra mesera — Miss Carla — nos contó que lleva años trabajando en estos cruceros y me guiñó un ojo al darme un panecillo extra de queso y ajo. El buffet era puro confort: cerdo desmenuzado a la barbacoa, cazuela de calabaza que sabía a receta de tía, batatas con manzanas asadas… Creo que repetí el mac and cheese. Sin vergüenza.
Después del postre (pastel de nuez, claro), hubo un silencio cuando una de las cantantes alcanzó una nota que quedó suspendida sobre el agua. Incluso los que habían estado charlando dejaron de hacerlo para escuchar — no se oía nada más que las voces y tal vez un bocinazo lejano río arriba. En la cubierta hacía humedad pero era tranquilo; si sales un momento afuera, una brisa suave te acaricia. La vista bajo el puente Talmadge por la noche es algo especial. Aún recuerdo ese silencio antes de que estallara el aplauso.
Si buscas una escapada o una noche en Savannah con un toque local pero sin formalidades — este crucero con cena gospel es otra cosa. No hace falta vestirse elegante (vi a mucha gente en shorts), y todo es muy relajado una vez a bordo. Solo recuerda darte tiempo para estacionar en el centro; nosotros llegamos justos y créeme, no esperan si llegas tarde.
El crucero suele zarpar a las 7:00 pm; el embarque comienza 60 minutos antes.
Sí, tu boleto incluye un buffet sureño completo durante el crucero.
No, las bebidas alcohólicas no están incluidas pero se pueden comprar en el bar.
La cubierta principal es accesible mediante rampas; sin embargo, los baños no son accesibles para sillas de ruedas.
El crucero dura aproximadamente dos horas por el río Savannah.
No hay código de vestimenta; ropa casual está bien.
Debes cambiar tu cupón por el pase en la taquilla antes de subir al barco.
Por favor avisa con anticipación sobre restricciones; el personal hará lo posible según disponibilidad.
Tu noche incluye acceso a un clásico barco de río en Savannah con asiento reservado, un buffet sureño generoso con favoritos locales como pollo frito y cerdo BBQ desmenuzado, música gospel en vivo interpretada por artistas de Savannah durante dos horas de recorrido por el río, además de acceso a las cubiertas al aire libre para disfrutar las vistas de la ciudad. Las bebidas alcohólicas se venden aparte; solo cambia tu cupón en la taquilla antes del embarque.


Pago seguro en viator.com
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?