Estarás al borde de Waimea Canyon mientras las nubes pasan a tus pies, probarás café fresco en el sur de Kauai, escucharás el rugido de Spouting Horn y buscarás tortugas en Poipu Beach—todo con un guía local que se encarga de cada detalle, desde el traslado hasta las entradas. No es solo turismo, es sentir Kauai en la piel.
Lo primero que noté fue cómo la tierra roja se pegaba a mis zapatos cuando bajamos en el mirador del valle Hanapepe. Nuestro guía, Kaleo, señaló dónde el río atravesaba los acantilados—dijo que lo llaman “el Gran Cañón del Pacífico,” pero en realidad olía más a jengibre silvestre y lluvia que a cualquier cañón que haya conocido. Un gallo cantaba por ahí detrás (como siempre), y nos quedamos más tiempo del planeado solo viendo cómo las nubes se deslizaban sobre el valle. No esperaba sentirme tan pequeño antes de desayunar.
Subiendo por Waimea Canyon, la carretera daba tantas vueltas que perdí la noción de hacia dónde íbamos. Paramos a 1800 pies para nuestra primera vista real—mi hermana intentó capturarla en su móvil pero terminó solo contemplando. En un momento pasamos junto a una cascada diminuta que parecía casi puesta para la foto, aunque si escuchabas bien se oían ranas. El sendero estaba embarrado en algunos tramos; Kaleo nos enseñó qué plantas eran nativas y cuáles no (olvidé casi todo, pero nos hizo probar una hoja que me dejó la lengua dormida por un rato—ni idea qué era). Parado justo al borde, sentí las rodillas temblar un poco. La palabra clave aquí es sin duda “tour Waimea Canyon,” pero no es algo que puedas captar en una foto.
En el mirador Kalalau, alguien detrás mío soltó un suspiro cuando las nubes se levantaron justo lo suficiente para ver hasta el océano—4000 pies abajo. Es difícil describir qué tan azul se veía desde ahí arriba. De regreso, Kaleo nos contó una historia antigua sobre gente escondiéndose en estos valles; su voz se fue mezclando con el ruido del motor, pero se quedó conmigo. El almuerzo fue sencillo—sándwiches de un lugar local—y luego nos dirigimos hacia el sur. Spouting Horn me sorprendió; sonaba como un dragón roncando cada vez que el agua salía disparada entre las rocas. Los niños cercanos gritaban cada vez que pasaba.
La playa Poipu se sentía más suave que cualquier otro lugar donde estuvimos ese día. Buscamos tortugas (¡vimos una!) e incluso vimos una foca monje durmiendo cerca de unos adolescentes que casi ni se dieron cuenta. Para entonces ya no me importaban las fotos ni el tiempo; solo el aire salado, los brazos quemados por el sol y pensar que tal vez por eso la gente vuelve una y otra vez a Kauai. Si buscas un tour privado por Waimea Canyon con alguien que realmente conoce estas rutas—y dónde encontrar buen café—es difícil no recomendar este paseo, aunque mis zapatos nunca se recuperaron del barro rojo.
Sí, el tour privado incluye recogida y regreso al hotel.
El tour completo cubre Waimea Canyon y la costa sur en un solo día.
Sí, todas las entradas están cubiertas en el precio de la reserva.
Sí, Poipu Beach está incluida y tendrás tiempo para buscar tortugas y focas monje.
Se hace una parada para almorzar dentro del itinerario.
Sí, el transporte y la mayoría de las zonas son accesibles para sillas de ruedas.
Se admiten bebés y niños pequeños; se pueden llevar cochecitos o carriolas.
Pararemos en Kauai Coffee Company para degustar café durante el tour.
Tu día privado incluye transporte cómodo con aire acondicionado y recogida y regreso a cualquier hotel en el sur de Kauai, entradas al Parque Estatal Waimea Canyon gestionadas por tu guía (sin hacer filas), agua embotellada en una nevera lista para cuando quieras, y una pausa para almorzar antes de bajar juntos hacia Poipu Beach y Spouting Horn.


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