Camina entre imponentes moáis en Ahu Tongariki, recorre las antiguas canteras de Rano Raraku con un guía local y termina el día nadando en la playa Anakena. Disfruta de pequeñas historias en el camino, como por qué los caballos salvajes andan libres, y momentos para quedarte quieto donde la historia se siente cerca.
Aún recuerdo la primera vez que doblamos esa curva cerca de Ahu Tongariki: quince moáis alineados, de espaldas al Pacífico, quietos como si llevaran siglos esperando. Nuestra guía, Tiare, no nos apuró. Nos dejó simplemente contemplar un rato. El viento era salado y fuerte, y escuchaba risas lejanas de una familia haciendo picnic cerca. Era raro estar tan lejos de todo conocido, pero también daba una sensación de seguridad, como si las estatuas estuvieran vigilando.
Más temprano esa mañana habíamos pasado por lo que fue un antiguo pueblo pesquero. Todo estaba en silencio salvo por algún chapoteo en la bahía. Tiare señaló “Poko Manu Mea” —probablemente pronuncié mal—, ella solo sonrió y me dijo que no me preocupara. Nos explicó que estos lugares no están saturados porque la comunidad controla quién entra, y que hay que sacar el ticket del parque en Ma’u Henua antes de empezar (casi se me olvida, típico). Hay algo especial en que te guíe alguien que creció aquí: saludaba a la gente en moto o se paraba a charlar en rapanui de vez en cuando.
Lo que no esperaba era Rano Raraku. El suelo es áspero, casi crujiente por la hierba seca, y hay moáis sin terminar por todos lados, algunos medio enterrados como si estuvieran durmiendo la resaca. Tiare nos habló de la “piedra magnética”, pero yo estaba más distraído con la cantidad de caballos que deambulan por ahí. Intenté acariciar uno; ni me miró.
Terminamos en la playa Anakena: arena blanca, palmeras (que no son nativas, por cierto), agua más fría de lo que parece pero que vale la pena después de tanto caminar. Nos sentamos en la arena a comer algo dulce que Tiare trajo (nunca supe el nombre), mientras ella contaba la historia del rey Hotu Matu’a llegando justo aquí hace generaciones. No dejo de pensar en esa luz sobre los moáis al caer la tarde, un dorado tranquilo que hacía todo más suave.
Sí, debes comprar el ticket del parque nacional por separado antes de empezar el tour; no está incluido en el precio.
No se menciona recogida en hotel; te enviarán por WhatsApp los puntos de encuentro antes de la fecha del tour.
Visitarás Ahu Tongariki, la cantera de Rano Raraku, la playa Anakena (Hanga Rau o Te Ariki), un antiguo pueblo pesquero y varias plataformas de moáis.
No incluye almuerzo, aunque los guías pueden llevar algunos snacks o dulces durante el recorrido.
Se recomienda tener condición física moderada; no es apto para personas con problemas de columna o cardiovasculares.
Sí, los bebés pueden unirse; pueden ir en cochecito o sentados en el regazo de un adulto durante el traslado.
No se recomienda este tour para mujeres embarazadas debido a la exigencia física y el terreno.
Tu experiencia incluye entrada guiada a todos los sitios principales como Ahu Tongariki y Rano Raraku (aunque debes comprar tu ticket del parque con anticipación), además de historias locales durante todo el día. Antes de empezar te enviarán por WhatsApp la info de la ruta para que estés listo en cada parada, incluyendo la playa Anakena donde podrás nadar o simplemente relajarte antes de volver.


Pago seguro en viator.com
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?