Despierta con los sonidos de la jungla cerca de Kathmandu, practica yoga dos veces al día con profesores expertos y comparte comidas orgánicas con otros estudiantes. Esta formación de 200 horas incluye alojamiento con agua caliente y Wi-Fi, todas las comidas y momentos para respirar profundo entre clases. No es solo aprender posturas, es vivirlas.
“Primero escucharás a los monos antes de verlos,” sonrió Hari mientras cargábamos las mochilas por el último tramo de camino de grava hasta Nepal Yoga Home. No bromeaba: esa primera mañana desperté con un coro extraño de pájaros y algo más (¿monos? Quizás). El aire estaba más fresco de lo que esperaba para Kathmandu en junio, un poco húmedo pero fresco, como si las plantas acabaran de beber. Había incienso en el ambiente — o tal vez era el olor del desayuno cocinándose. Difícil saberlo a las 6 de la mañana.
Los días comenzaban temprano. Al segundo día, mi cuerpo ya sabía lo que venía: dos horas de Hatha yoga antes del desayuno, luego teoría (a veces mi mente se perdía con los términos en sánscrito — Li se rió cuando intenté pronunciar uno en clase; seguro lo arruiné). Nuestro instructor principal, Prakash, tenía una forma de corregir tu postura sin hacerte sentir incómodo. A veces solo tocaba tu hombro o decía bajito “respira aquí.” Es un detalle pequeño, pero me quedó grabado. La palabra clave aquí es formación de profesor de yoga Nepal — y la verdad, no se trata solo de aprender posturas. La comida era toda vegetariana y se sentía limpia (todavía extraño esas sopas de lentejas), y siempre había té de jengibre calentándose en algún lugar.
No esperaba sentirme tan alejado de la ciudad, aunque técnicamente seguíamos en Kathmandu. Después del almuerzo, a veces caminábamos detrás del edificio donde se veía un poco de jungla — verde sobre verde sobre verde. Un par de veces me senté en las escaleras después de clase y me quedé escuchando el silencio un rato (bueno, excepto por esos monos otra vez). El Wi-Fi funcionaba bien la mayoría de los días, pero la verdad es que la mayoría de las tardes me olvidaba del móvil. Las habitaciones eran sencillas pero tenían agua caliente — un lujo después de largas sesiones de práctica.
Para la tercera semana me di cuenta de cuánto había cambiado — no solo físicamente, sino en cómo percibía las cosas: cómo huele el arroz cuando tienes hambre por el yoga, o lo callados que se ponen todos durante la meditación, aunque se escuche ruido de construcción afuera. Terminamos con una pequeña ceremonia en la azotea; alguien puso música en el móvil y todos nos reímos de lo poco zen que fue eso. Pero sí, a veces todavía pienso en esa vista.
El curso empieza el día 1 de cada mes en Nepal Yoga Home.
Sí, el alojamiento está incluido durante toda tu estancia.
Sí, se incluyen desayuno, almuerzo y cena todos los días.
El curso cubre los estilos tradicionales de Hatha y Ashtanga yoga.
Sí, hay Wi-Fi gratis en tu habitación.
Sí, las habitaciones cuentan con agua caliente y aire acondicionado.
Sí, al completar el curso obtienes una certificación reconocida internacionalmente.
Nepal Yoga Home está ubicado cerca de Kathmandu, al borde de una zona natural de jungla.
Tu estancia incluye todas las clases diarias de Hatha y Ashtanga yoga impartidas por instructores experimentados en Nepal Yoga Home, cerca de Kathmandu. Contarás con alojamiento cómodo con agua caliente, aire acondicionado, Wi-Fi gratis en la habitación y todas las comidas — desayuno, almuerzo y cena — preparadas con ingredientes orgánicos durante toda la formación.
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