Saldrás de Barcelona con un guía local para visitar tres bodegas familiares de Priorat, conocer a sus enólogos y probar vinos exclusivos que no encontrarás en otro lugar. Disfrutarás de un almuerzo tranquilo con vinos locales y tiempo para pasear entre viñedos, con muchas historias y risas durante el día.
“Nunca vas a recordar todos estos nombres de uvas,” sonrió nuestra guía Marta mientras avanzábamos por la carretera saliendo de Barcelona. Tenía razón — todavía no logro pronunciar bien “Garnatxa Peluda”. El camino hacia Priorat es casi hipnótico, con esas viñas en terrazas que parecen un patchwork verde subiendo por las colinas. Paramos primero en Celler Pasanau, en La Morera de Montsant — afuera olía a piedra mojada y hierbas silvestres, y dentro de la bodega, fresco y con ese aroma a tierra. El enólogo (creo que se llamaba Jordi) nos mostró cómo todavía hacen casi todo a mano. Intenté girar la copa como él, pero terminé salpicando vino en el zapato. Valió la pena.
La siguiente parada fue un lugar pequeñito escondido tras una fila de olivos — imposible encontrarlo sin ayuda. Marta nos explicó que en Priorat las uvas se recogen a mano porque las máquinas no pueden con las pendientes tan empinadas. Se entiende rápido: el terreno es tan rocoso que casi esperas tropezar con un fósil. En Clos Figueras, Christopher (el dueño) nos contó historias de viejas viñas y cómo no usan químicos aquí — nos sirvió un tinto con sabor a moras y un toque ahumado. El almuerzo fue de tres platos, todo muy local; todavía recuerdo esa ensalada de tomate con aceite de oliva que sabía casi a hierba fresca. Después de la segunda copa, la charla en la mesa subió de volumen.
Terminamos en Celler Devinssi, en Gratallops, donde nos sentamos entre las viñas para la cata (el clima nos dio tregua por fin). Hubo un momento de silencio, todos mirando las colinas — algo raro en nuestro grupo. Es difícil de explicar, pero te sientes pequeño ahí afuera, en el mejor sentido. De vuelta a Barcelona, no paraba de pensar en las manos de Jordi manchadas de morado por la vendimia — te hace valorar cada botella aún más.
Es una excursión de día completo que incluye el traslado entre Barcelona y Priorat.
Sí, en cada bodega hay catas generosas incluidas durante el recorrido.
Sí, incluye un almuerzo tradicional de 3 platos con maridaje de vinos locales, a veces en una bodega o restaurante cercano.
Sí, se incluye recogida y regreso a tu alojamiento en Barcelona.
Hay opción vegetariana disponible si se solicita al hacer la reserva.
La edad mínima es 18 años; los bebés pueden ir en cochecito pero no participar en las catas.
Sí, el transporte para esta excursión es accesible para personas en silla de ruedas.
Tu día incluye recogida y regreso a tu hotel en Barcelona, transporte privado con guía experto, visitas a tres bodegas boutique de Priorat con catas generosas en cada parada, y un almuerzo relajado de 3 platos con vinos locales antes de volver por la tarde.
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