Viajarás desde Amán atravesando colinas desérticas hasta la orilla surrealista del Mar Muerto, donde flotar es natural y el tiempo se detiene. Aire salado, sol cálido y risas mientras pruebas el famoso barro mineral. Con recogida en hotel y un conductor local relajado, volverás renovado — aunque sea solo tu piel.
Siempre tuve curiosidad por el Mar Muerto — escuchas historias, pero nada te prepara para lo extraño que es flotar allí. Salimos de Amán a media mañana con nuestro conductor, Khaled, que tenía esa manera natural de señalar cosas en el camino sin sonar a guía turístico. La ciudad quedó atrás rápido, dando paso a esas colinas amplias de tonos amarillos y marrones. Es curioso cómo se volvió silencioso el coche mientras bajábamos más y más (Khaled comentó que íbamos al punto más bajo del planeta — lo confirmé en mi móvil; tenía razón).
Lo primero que me impactó al llegar al resort del Mar Muerto no fue la vista — aunque ese azul infinito es impresionante — sino el aire mismo. Hay un olor salado, intenso, mezclado con protector solar y algo casi dulce. No sé si es el barro o mi mente intentando asimilarlo. Flotar es tal cual lo cuentan: te recuestas y tu cuerpo flota como un corcho. Intenté nadar “normal” un momento y casi me doy la vuelta — dos niños jordanos cerca se rieron al verme patalear. El barro está frío y pegajoso al principio; mi amiga se lo untó por los brazos y dijo que se sentía como un lagarto tomando el sol.
Después de enjuagarnos (las duchas están justo en la playa), entramos a una tiendita cerca del lobby donde venden frascos de barro negro y exfoliantes de sal. La mujer que atendía nos dejó probar una crema de manos — dijo que su primo la hace en Madaba, lo que me sacó una sonrisa por alguna razón. De vuelta a Amán, seguía frotándome el brazo sin darme cuenta; mi piel se sentía distinta, más suave. No sé si era cosa mía o si realmente esos minerales hacen algo.
Se tarda aproximadamente una hora en vehículo privado desde Amán hasta la zona del resort en el Mar Muerto.
El almuerzo está incluido si eliges esa opción al reservar; si no, las entradas y comidas dependen del hotel que elijas.
Sí, hay una parada en una tienda local donde venden productos de belleza hechos con barro, sal y minerales de la zona.
El tour es apto para la mayoría, pero no se recomienda para embarazadas ni personas con ciertas condiciones de salud.
Sí, incluye recogida y regreso al hotel en Amán con transporte privado.
Sí, los resorts en la orilla del Mar Muerto tienen duchas para enjuagarte tras nadar o usar el barro.
El tour es accesible para sillas de ruedas y se pueden solicitar asientos para bebés.
Tu día incluye transporte privado en vehículo con aire acondicionado y WiFi, agua embotellada para el trayecto, entradas (y almuerzo si eliges esa opción), además de recogida y regreso al hotel en Amán. Un conductor que habla inglés se encarga de todo para que solo te concentres en flotar en esas aguas únicas y regresar renovado.
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