Amasarás masa con locales a pasos de Piazza Navona, reirás con las manos llenas de harina, hornearás tu propia pizza en horno de leña y compartirás bruschetta y limoncello en una trattoria romana. Prepárate para calidez, sorpresas y quizás algún nuevo amigo.
Llegué tarde porque me perdí (otra vez) entre las callecitas alrededor de Piazza Navona — Google Maps no ayudaba con esos adoquines. Cuando por fin encontré la Antica Trattoria Agonale, nuestro chef Marco solo sonrió y me ofreció una copa de prosecco como si nada. El lugar olía a harina y leña, y la verdad, me sentí en casa al instante. Había gente de todas partes: una pareja de Manchester, una familia de Lyon, y todos nos apretujamos alrededor de la gran mesa de madera bajo esos cuadros viejos que parecían haber visto siglos de vino derramado.
Marco empezó a lanzar harina por todos lados y nos enseñó a hacer la masa napolitana de verdad. Bromeó con los “secretos de su nonna” pero no quiso compartirlos. Mi masa era un desastre al principio (la llamó “arte abstracto”), pero me ayudó a arreglarla con un movimiento rápido de muñeca — tan rápido que casi no lo vi. Todo el rato se escuchaba el crepitar del horno de leña detrás de nosotros, y cada vez que alguien abría un tarro se olía un toque de albahaca. Intenté decir mozzarella di bufala en italiano — ella se rió tanto que casi se le cae el rodillo. Fue ruidoso y desordenado, pero en el mejor sentido.
Después de hornear nuestras pizzas (la mía salió un poco torcida pero sabía perfecta), nos sentamos juntos como si nos conociéramos de toda la vida. Los camareros trajeron primero la bruschetta —con ajo y crujiente— y luego nuestras pizzas recién salidas del horno. Había vino para quien quisiera o refrescos para los niños; nadie tenía prisa. Alguien pidió limoncello y lo pasó para todos; yo lo bebí despacio mirando cómo cambiaba la luz en la plaza afuera. Hay algo especial en comer lo que tú mismo hiciste en pleno centro de Roma que se siente… real. Aún recuerdo ese primer bocado cada vez que huelo pan fresco en casa.
La clase es en Antica Trattoria Agonale, justo en Piazza Navona, en el centro de Roma.
Sí, tras preparar tu pizza te sentarás a almorzar con bruschetta, tu pizza, bebidas y limoncello o café.
Recibes prosecco de bienvenida, además de vino o cerveza para adultos, agua, refrescos para niños y limoncello o café al final.
No se recomienda para menores de 5-6 años ni bebés por temas de seguridad y concentración.
No, esta experiencia no es apta para quienes tienen alergia al gluten.
La clase la dirigen chefs y personal que hablan inglés.
No se especifica el tiempo exacto, pero incluye la clase práctica y una comida relajada en la trattoria.
Sí, hay opciones de transporte público cerca de Piazza Navona.
Tu día incluye una clase práctica de pizza napolitana con chef de habla inglesa en Piazza Navona; prosecco de bienvenida; bruschetta antes de la comida; tu pizza horneada en horno de leña; agua embotellada; vino o cerveza para adultos; refrescos para niños; y limoncello o café después del almuerzo — todo disfrutado en Antica Trattoria Agonale antes de seguir explorando Roma.
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?