Prueba Parmigiano Reggiano auténtico cerca de Módena, descubre vinagre balsámico añejado en una acetaia tradicional, degusta Lambrusco en una bodega familiar y disfruta un largo almuerzo modenés con pasta casera y vino local, todo con recogida desde Boloña. Risas, sabores nuevos y recuerdos que te acompañarán mucho después de volver a casa.
Casi pierdo el punto de encuentro en Boloña porque buscaba un paraguas naranja, pero me distrajo el aroma a pan recién horneado de una panadería cercana. Nuestra guía, Giulia, me hizo señas con una sonrisa; parecía conocer a todo el mundo en la calle, y eso me hizo sentir menos turista al instante. El viaje en furgoneta hacia Módena fue tranquilo al principio, solo el murmullo del tráfico matutino y saludos somnolientos. No dejaba de preguntarme si realmente sabría reconocer el auténtico Parmigiano Reggiano después de hoy.
La quesería estaba más fría de lo que esperaba, y lo primero que me impactó fue ese aroma a nuez y hierba, casi dulce. Vimos cómo levantaban enormes ruedas de queso de cubas de cobre; Giulia nos explicó que cada paso es clave para el sabor (no paraba de repetir “la paciencia es todo aquí”). Cuando finalmente probamos tres quesos de diferentes maduraciones con ricotta y vino local, fue como saborear el tiempo mismo — por más cursi que suene. Quise bromear, pero terminé asintiendo con todos los demás.
Más tarde, en la acetaia, hubo un momento mágico cuando la guía nos dejó oler el interior de uno de los barriles viejos. Olía a madera, pasas y algo punzante — difícil de describir, pero muy reconfortante. Mojamos cucharitas en un vinagre balsámico espeso, añejado más tiempo del que yo llevo vivo. Alguien preguntó si se podía poner sobre helado; nuestro anfitrión se rió y dijo que sí, y nos dio cuencos para probarlo. Es raro pero delicioso — todavía pienso en esa mezcla cuando veo helado de vainilla en casa.
La bodega familiar de Lambrusco se sentía más como visitar la casa de un amigo que un negocio. Recorrimos sótanos frescos llenos de botellas polvorientas mientras el dueño contaba historias de su abuelo, que empezó con unas pocas vides. Probar siete vinos antes del almuerzo parecía mucho (¿quizá demasiado?), pero todos los sabores encajaron cuando nos sentamos a disfrutar de pasta hecha a mano y platos que no dejaban de llegar. Las sfogline —las mujeres que hacen la pasta— asomaban de vez en cuando para ver si nos gustaba. Quise dar las gracias en italiano, pero me quedé con las ganas en el último momento.
El tour dura desde las 7:20 AM hasta alrededor de las 4:00 PM, incluyendo los traslados entre paradas.
Sí, el transporte ida y vuelta desde Boloña está incluido en esta excursión de día a Módena.
Probarás Parmigiano Reggiano de distintas maduraciones, ricotta fresca, embutidos, vinagre balsámico con quesos, frutas o helado, además de un almuerzo modenés completo con pasta hecha a mano y postres.
Sí, visitarás una bodega de Lambrusco cerca de Castelvetro para catar siete vinos regionales acompañados de especialidades locales.
El tour es apto para todos los niveles de movilidad y cuenta con asientos infantiles si se necesitan.
No se especifica en el contenido; lo mejor es contactar directamente con el operador para consultar dietas especiales.
Sí, durante la excursión desde Boloña visitarás tanto una quesería de Parmigiano Reggiano como una acetaia tradicional de vinagre balsámico.
El día incluye transporte ida y vuelta desde Boloña en minivan o autobús (con agua embotellada), entradas a las fábricas para catas de queso y vinagre balsámico guiadas por expertos locales que comparten sus historias familiares, generosas catas de vino en una histórica bodega de Lambrusco cerca de Castelvetro, además de pausas para café y un almuerzo modenés completo de varios platos antes de regresar por la tarde.
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?