Entra en un auténtico apartamento parisino para una clase relajada de macarons con un chef local, sin necesidad de experiencia previa. Tendrás ayuda práctica en cada paso, conocerás la historia detrás de estos dulces franceses y disfrutarás de risas por las formas imperfectas. Te llevarás una caja con tus propios macarons y la receta para repetir en casa.
Llegué tarde. No demasiado, pero justo para ese momento incómodo de subir las escaleras casi corriendo, con el móvil en mano y murmurando un “désolé” bajito. Camille, la chef, abrió la puerta con harina en la mejilla y solo sonrió. “Llegaste,” dijo como si fuera lo más normal del mundo. La cocina ya estaba cálida por el horno, y alguien había elegido pistacho como uno de los sabores. Yo nunca había hecho nada más elaborado que brownies, así que al principio me sentí fuera de lugar, pero Camille me pasó un delantal y guiñó un ojo. “Aquí no juzgamos técnicas.”
La ventana de la cocina daba a unos tejados muy parisinos, y se olía un leve aroma a café mezclado con azúcar en polvo. Turnándonos, tamizábamos la harina de almendra (Camille nos advirtió enseguida sobre las alergias), y yo no podía dejar de mirar sus manos para aprender cómo doblaba el merengue. Nos enseñó a poner la masa en las bandejas con manga pastelera—mis círculos parecían más bien manchas, para ser honesto—y cuando se rió de mis intentos torcidos, fue con cariño, nada vergonzoso. Alguien preguntó por la historia de los macarons y Camille nos contó que vienen de Italia antes de convertirse en un clásico parisino en el siglo XX. Incluso nos envió la receta por correo después.
Cuando finalmente unimos las conchas con el relleno de limón (aún recuerdo ese aroma cítrico tan intenso), fue extrañamente satisfactorio. Guardamos nuestros macarons caseros—los míos se veían raros pero sabían bien—y pensé en lo distinto que se siente esto comparado con comprarlos en una pastelería. No es perfecto; seguro te equivocarás en algún paso o acabarás con azúcar en los pantalones. Pero quizás por eso me gustó tanto.
La clase se lleva a cabo en un apartamento privado parisino, dirigido por una chef profesional francesa.
La experiencia dura aproximadamente 3 horas de principio a fin.
Sí, no se necesita experiencia previa; el chef enseña cada paso detalladamente.
Al inicio, elegirás junto con los demás participantes entre 2 y 3 sabores de macarons.
Los grupos son pequeños, con un máximo de ocho personas para atención personalizada.
Sí, recibirás la receta personal del chef por correo electrónico tras la clase.
Te llevarás una caja con tus macarons caseros (a menos que te los comas antes).
Por favor, avisa con anticipación sobre cualquier alergia; los macarons contienen harina de almendra y no se pueden adaptar para alergias a almendra.
Sí, hay opciones de transporte público cerca del apartamento del chef.
Tu tarde incluye instrucción práctica de una chef francesa profesional en su propio apartamento en París, uso de delantales y utensilios, guía paso a paso para preparar 2–3 sabores de macarons en un grupo pequeño (máximo 8 personas), además de llevarte a casa una caja con tus macarons frescos y la receta de Camille por correo.
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?