Si buscas algo más que las luces de la ciudad en Dubái, este safari privado al desierto ofrece aventura y sabor local: desde dune bashing y paseos en camello hasta shows en vivo bajo el cielo abierto.
La ciudad quedó atrás mientras nos adentrábamos hacia el desierto de Lahbab, con las ventanas entreabiertas para sentir el aire seco. Nuestro guía, Ahmed, nos contó sobre los barrios antiguos de Dubái y señaló dónde la ciudad se funde con las dunas infinitas. El trayecto duró unos 40 minutos, el tráfico estaba tranquilo esa tarde, y paramos en una pequeña tienda al borde del camino para desinflar las ruedas. En el ambiente flotaba un suave aroma a cardamomo de un puesto de té cercano, mezclado con la cálida brisa del desierto.
Al llegar a las dunas rojizas, la aventura se puso intensa—¡el dune bashing no es para cualquiera! El 4x4 saltaba y se balanceaba sobre la arena, y más de una vez me sorprendí riendo a carcajadas. Tras media hora de pura adrenalina, Ahmed detuvo el coche en un punto alto justo cuando el sol comenzaba a caer. La luz dorada lo cubría todo; saqué algunas fotos, pero sobre todo me quedé allí disfrutando el momento mientras alguien probaba suerte con un quad cercano.
Luego seguimos hacia el campamento—las linternas iluminaban las mesas y se escuchaba música que salía de la tienda. Lo primero que hice fue montar en camello (fue corto, pero inolvidable), y después me animé con el sandboarding. ¡No es tan fácil como parece! Dentro de la tienda sirvieron gahwa (café árabe) y dátiles dulces—sinceramente, nada sabe igual después de tanto polvo. En un rincón, artistas de henna trabajaban en silencio mientras los bailarines se preparaban para el show. La cena BBQ superó mis expectativas: kebabs recién hechos, hummus cremoso y ensaladas frescas. Cuando terminó el espectáculo de fuego y la gente comenzó a recoger, sentí que había estado en otro mundo, aunque una hora después ya estábamos de vuelta en Dubái.
Sí, está pensado para todos los niveles físicos. El dune bashing puede ser fuerte, pero siempre puedes saltártelo o relajarte en el campamento.
El tour suele durar entre 6 y 7 horas, incluyendo la recogida y regreso al hotel.
Lo mejor es ropa ligera—¡la arena se mete por todos lados! Lleva una chaqueta si vas en invierno, porque por la noche refresca.
Tu tour privado incluye recogida en hotel o casa en cualquier punto de Dubái, transporte con aire acondicionado al desierto de Lahbab, dune bashing con conductor experto, paseo corto en camello, sesión de sandboarding, pintura de henna, café árabe (gahwa) con dátiles, entretenimiento en vivo (danza del vientre, danza tanoura y show de fuego) y cena buffet BBQ con opciones vegetarianas y no vegetarianas.
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