Recorrerás los senderos del Calgary Zoo rodeado de iconos salvajes canadienses y gigantes africanos, te reirás con los pingüinos nadando bajo el agua, respirarás aire tropical en el conservatorio y quizás pierdas la noción del tiempo entre dinosaurios y jardines. Cada rincón está lleno de vida, y te llevarás mucho más que fotos.
Lo primero que me llamó la atención en el Wilder Institute/Calgary Zoo fue el sonido: niños chillando cerca del Penguin Plunge y un extraño coro de aves sobre nuestras cabezas. Apenas habíamos cruzado el puente hacia St. George Island (a solo cinco minutos del centro de Calgary) cuando nuestro guía, Sam, sonrió y me advirtió que tuviera cuidado al caminar porque a veces los pavos reales deambulan como si fueran los dueños del lugar. No bromeaba: uno pasó justo a nuestro lado, arrastrando sus plumas por un charco de la lluvia de la noche anterior. Ver más de 4,000 animales en un solo lugar te hace sentir pequeño y, a la vez, emocionado.
No esperaba que Wild Canada me recordara a los viajes por carretera de mi infancia: alces caminando pausados bajo la sombra, lobos acurrucados sobre las rocas. El aire olía fresco y verde, casi a pino, aunque seguíamos en la ciudad. Sam nos explicó que algunos de estos animales forman parte de proyectos de conservación (se puso un poco técnico, pero la verdad es que fue interesante). De repente, estábamos en Destination Africa y todo cambió: la luz se volvió más cálida, los niños pegaban sus caras al cristal donde las jirafas se movían lentas, casi como bailarinas. Intenté pronunciar “okapi” correctamente; Li se rió cuando lo dije mal en mandarín. Esa escena se me quedó grabada por alguna razón.
Casi nos perdemos Exploration Asia porque está en remodelación; Sam nos contó que pronto habrá nuevos hábitats para pandas rojos y leopardos de las nieves. En cambio, entramos al Conservatorio ENMAX para calentarnos un poco las manos. Adentro estaba húmedo, con mariposas por todas partes (una se posó en mi mochila y no quería irse). Afuera, en los Dorothy Harvie Gardens, todo era más tranquilo; una pareja mayor discutía en voz baja sobre qué flores sobrevivirían al invierno de Calgary. Me gustó que nadie nos apurara: aquí no hay un recorrido fijo.
Ya casi al final de la tarde, llegamos casi por casualidad a Prehistoric Park: enormes estatuas de dinosaurios entre los árboles, niños gritando como si hubieran visto raptors de verdad. Me dolían los pies, pero no me importó. Fue raro dejar atrás tanta vida cuando nos dirigimos hacia la salida; todavía pienso en esos pingüinos zambulléndose en el agua helada como si nada.
La mayoría de los visitantes dedica entre 3 y 5 horas para recorrer las siete zonas temáticas del Calgary Zoo.
Sí, el Calgary Zoo es completamente accesible para sillas de ruedas en todos los hábitats interiores y exteriores.
La última entrada es a las 5:00 pm, una hora antes del cierre.
Sí, puedes visitar áreas interiores como Penguin Plunge y el Conservatorio ENMAX en caso de mal tiempo.
Sí, Prehistoric Park tiene esculturas de dinosaurios a tamaño real, ideales para niños y fanáticos de los dinos.
El zoológico está en St. George Island, a solo cinco minutos del centro; hay estacionamiento disponible cerca.
El contenido de referencia no especifica opciones de comida dentro del zoológico.
Tu entrada incluye acceso a todos los hábitats interiores y exteriores disponibles dentro del zoológico.
Tu día incluye una entrada con acceso a todas las zonas abiertas, desde Wild Canada hasta Destination Africa y Penguin Plunge, pasando por Prehistoric Park, además de exhibiciones interiores como el Conservatorio ENMAX y senderos al aire libre en St. George Island.
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