Si quieres aprender kitesurf en un lugar con viento perfecto y guías locales amables, Playa Salinas es difícil de superar. Tendrás ayuda personalizada, todo el equipo listo y espacio de sobra para practicar, sin agobios ni multitudes.
Lo primero que noté al llegar a Playa Salinas fue la brisa salada, justo la suficiente para despeinarte sin molestar en los ojos. Nuestro instructor, Luis, nos esperaba cerca de una caseta azul desgastada al final de la playa, justo donde comienza Punta Salinas. Nos entregó cascos y chalecos, bromeando sobre cómo el viento aquí “nunca se toma un día libre”. Los locales aseguran que esta bahía tiene las ráfagas más constantes del país, y después de sentir cómo tiraba de mi camiseta, les creo sin duda.
Empezamos en la arena, aprendiendo a controlar la cometa antes de tocar el agua. El arnés se ajustaba firme pero cómodo a la cintura. Luis nos enseñó a manejarla con un simple giro de muñeca — la verdad, es más complicado de lo que parece en YouTube. En el agua solo se escucha el viento y las risas lejanas de niños jugando cerca de un carrito que vende empanadas. La tabla se sentía rara bajo mis pies al principio, pero tras varios intentos (y alguna caída épica), logré deslizarme un tramo corto. Esa sensación de levantarte con la primera ráfaga es increíble, como si una mano invisible te impulsara hacia adelante.
¡Claro! Nuestros instructores están acostumbrados a enseñar a quienes nunca han probado el kitesurf. Te guiarán paso a paso a tu ritmo.
Solo necesitas traje de baño, protector solar y quizás una toalla. Nosotros te proporcionamos todo el equipo: casco, chaleco, arnés, cometa, tabla y barra.
¡Sí! Hay pequeños puestos a lo largo de la playa que venden snacks como empanadas y bebidas frías. Pregunta a tu instructor por recomendaciones.
Tu clase privada incluye todo el equipo de kitesurf: cometa, tabla, barra, arnés, chaleco y casco. Solo trae ganas y protector solar.
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